Òscar Ordeig pide un cambio en las cuotas pesqueras de 2026: "Es el fin del sector"

La reunión de los ministros de agricultura en Bruselas marcará una decisión sobre si se revisa la bajada de los días de trabajo, a nueve

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Pesca
Los pescadores, a la espera de un cambio en las cuotas de 2026 Foto: EP

 

Los ministros de Agricultura y Pesca de los países miembros de la Unión Europea se reúnen este jueves y viernes en Bruselas para negociar, entre otros asuntos, las cuotas pesqueras para 2026. La cita es decisiva para el sector pesquero catalán, que sigue de cerca las decisiones que determinarán los días de pesca permitidos y los métodos que deberán adaptarse para combatir la sobreexplotación de especies en el Mediterráneo. De no cambiar nada, la flota catalana solo contaría con nueve días y medio para salir a trabajar.

 

Òscar Ordeig: “es una propuesta intolerable”

El conseller de Agricultura, Òscar Ordeig, ha lanzado un llamamiento a todas las formaciones políticas e instituciones para defender el sector pesquero catalán durante estas negociaciones. “Hoy y mañana se celebra el Consejo de Ministros de Pesca en Bruselas y nos jugamos todos los días de pesca según lo que se decida entre hoy y mañana”, ha subrayado.

Ordeig ha destacado que su departamento ha trabajado estrechamente con el sector para llevar una propuesta sólida sobre el modelo de pesca, y ha advertido sobre los riesgos de la propuesta europea: “No podemos seguir perdiendo la flota. La propuesta nos parece un ataque frontal a las comunidades de pesca del Mediterráneo y es la fin del sector si se aprueba tal como está planteada”.

El conseller ha pedido máximo seguimiento y colaboración para revertir lo que considera una propuesta “intolerable” y ha insistido en que se trata de una negociación que afecta directamente a la supervivencia de la flota catalana.

 

Negociaciones muy delicadas en Bruselas

La Comisión Europea ha solicitado un esfuerzo adicional a los pescadores para aplicar más medidas de conservación si quieren mantener los niveles de pesca de 2024. Esto implica limitaciones en las capturas y posibles cambios en los artes de pesca, una exigencia que genera preocupación en la industria catalana por su impacto económico, especialmente sobre las pequeñas empresas.

España se ha posicionado en contra de la propuesta y defenderá la aplicación de menos restricciones a sus pescadores, buscando un equilibrio entre la sostenibilidad de los recursos marinos y la viabilidad económica de las flotas.

 

Impacto directo en la flota catalana

La flota catalana observa con atención cada movimiento de las negociaciones, consciente de que las decisiones de Bruselas condicionarán su actividad diaria y los ingresos del próximo año. La clave estará en alcanzar un acuerdo que combine conservación y actividad económica, preservando las poblaciones de peces sin paralizar la flota.

Así pues, Catalunya sigue pendiente de Bruselas y del desenlace de estas negociaciones, que marcarán el rumbo de la pesca mediterránea en 2026.

 

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