Economistas señalan una "desaceleración" en Catalunya por el impacto de la guerra y el lastre de Rodalies
El aumento de los costes energéticos y las debilidades estructurales como Rodalies y las infraestructuras condicionan las perspectivas económicas para 2026
Los economistas alertan de una "desaceleración" en Catalunya por la guerra en Oriente Medio y el mal servicio de Rodalies
La economía catalana encara los próximos meses con señales de "desaceleración progresiva". Así lo advierten los expertos del Col·legi d'Economistes de Catalunya, que anticipan un enfriamiento gradual marcado por el impacto del contexto internacional, especialmente la guerra en Oriente Medio, y por problemas estructurales aún no resueltos en el territorio.
El diagnóstico se recoge en la Encuesta de Situación Económica correspondiente al invierno de 2026, que refleja un cambio de percepción entre los economistas: el optimismo cae y crece la preocupación por la evolución de la actividad económica tanto en Catalunya como en el conjunto de España.
Caída de la confianza y aumento del pesimismo
El informe constata un deterioro en las expectativas. El optimismo ha descendido en 10 puntos, mientras que el pesimismo ha aumentado en 8, evidenciando un giro claro en el sentimiento económico respecto al sondeo anterior.
Este cambio también se refleja en el Índice de Confianza, que se sitúa en 5,62 para Catalunya y en 5,49 para España, en una escala de 10. Ambas cifras suponen un retroceso respecto a los niveles registrados en otoño y, según las previsiones, podrían seguir bajando hasta aproximarse al 5,43 en el caso catalán a lo largo de 2026.
En términos generales, los economistas dibujan un escenario de crecimiento más moderado, en el que la incertidumbre internacional juega un papel determinante.
El impacto de la energía y la inflación
Uno de los factores clave que explican esta desaceleración es el encarecimiento de los carburantes, el gas y las materias primas, consecuencia directa del conflicto en Oriente Medio. Este incremento de costes no se limita a sectores concretos, sino que, según advierten los expertos, se trasladará de forma progresiva a toda la cadena de valor, afectando tanto a empresas como a consumidores.
Como resultado, se prevé un repunte de la inflación durante la primavera, lo que podría reducir el poder adquisitivo de los hogares y tensionar los márgenes empresariales.
A pesar de ello, desde el organismo consideran que las medidas impulsadas por las administraciones públicas pueden contribuir a amortiguar parcialmente el impacto, aunque insisten en la necesidad de actuar con prudencia para no comprometer la estabilidad económica a medio plazo.
Infraestructuras y Rodalies: el gran lastre estructural
Más allá del contexto internacional, el estudio pone el foco en problemas internos que siguen lastrando la competitividad catalana. El déficit en infraestructuras y comunicaciones se consolida como la principal preocupación para el 45,1% de los encuestados, seguido muy de cerca por el déficit fiscal (44,6%).
Especialmente crítica es la valoración del servicio de Rodalies, que obtiene una puntuación de 1,9 sobre 10, reflejando el malestar generalizado tras los recientes incidentes en varias líneas.
La gran mayoría de los economistas (95,6%) atribuye esta situación al material obsoleto y a la falta de inversión, dos factores que consideran determinantes en el deterioro del servicio.
Más inversión y dudas sobre las soluciones actuales
Para revertir esta situación, el colectivo económico apuesta de forma clara por incrementar los recursos destinados a infraestructuras. En concreto, el 88,3% reclama más inversión, mientras que un 72,8% defiende la renovación integral de la red ferroviaria.
Además, una parte significativa de los encuestados (34,7%) considera necesario acelerar el traspaso de la gestión de Rodalies a la Generalitat, como vía para mejorar la eficiencia del servicio.
Sin embargo, no todas las iniciativas generan consenso. Más de la mitad de los economistas (52,3%) se muestra escéptica respecto al nuevo Consorcio de Inversiones Estado-Generalitat, dudando de su capacidad para resolver problemas que consideran estructurales y cronificados.
Un escenario de incertidumbre y retos pendientes
En conjunto, el informe dibuja una economía catalana que, pese a mantener cierta estabilidad, se enfrenta a un entorno de incertidumbre creciente, condicionado tanto por factores externos como internos. La evolución de los precios energéticos, la inflación y la capacidad de respuesta institucional serán claves para determinar el ritmo de crecimiento en los próximos meses.
Al mismo tiempo, los economistas insisten en que abordar los déficits estructurales, especialmente en infraestructuras, será imprescindible para garantizar una recuperación sólida y sostenida a largo plazo.
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