Tomas Muniesa (CaixaBank): "La economía española tiene que abordar los retos de la demografía, la vivienda, el empleo y la inflación"
El presidente de CaixaBank, Tomás Muniesa, ha reclamado un amplio consenso político para afrontar los desafíos estructurales de la economía española, marcados por el envejecimiento de la población y el desequilibrio del mercado laboral.
El presidente de CaixaBank, Tomás Muniesa, durante la Junta General Ordinaria de Accionistas de CaixaBank, en el Palacio de Congreso de Valencia, a 27 de marzo de 2026, en Valencia. Firma: Rober Solsona / Europa Press
Durante la junta general de accionistas celebrada en València, el presidente de CaixaBank, Tomás Muniesa advirtió de que "en la próxima década se producirán cerca de cinco millones de jubilaciones frente a solo dos millones de nuevos trabajadores, lo que generará un déficit de hasta tres millones de empleados".
Es necesario abrir un debate sobre la sostenibilidad de las pensiones
Ante este escenario, Muniesa defendió la necesidad de aplicar políticas de jubilación más flexibles, reforzar la formación de los trabajadores y fomentar la inmigración como elemento clave para sostener el empleo. Asimismo, subrayó que el aumento de la longevidad obliga a abrir un debate “ineludible” sobre la sostenibilidad de las pensiones y el impulso del ahorro a largo plazo.
En este sentido, el presidente de CaixaBank advirtió de que el actual modelo se enfrenta a una presión creciente derivada del envejecimiento de la población y del desequilibrio entre cotizantes y pensionistas. La salida masiva de trabajadores del mercado laboral en los próximos años, unida a la mayor esperanza de vida, incrementará el gasto en pensiones y tensionará las cuentas públicas si no se adoptan medidas estructurales.
Muniesa planteó que este debate debe abordarse desde una perspectiva amplia, que combine la adaptación del sistema público con el fomento de mecanismos complementarios de ahorro, tanto individuales como colectivos. A su juicio, anticiparse a este escenario permitirá garantizar la suficiencia de las prestaciones sin comprometer la estabilidad económica a largo plazo.
Además, insistió en que la sostenibilidad del sistema no puede desligarse de la evolución del mercado laboral, la productividad y la demografía, por lo que reclamó un enfoque coordinado que tenga en cuenta todos estos factores. “Se trata de anticipar un cambio estructural profundo”, vino a señalar, apelando a la responsabilidad de las instituciones para abordar este reto con visión de largo plazo.
CaixaBank pone en valor el trabajo de sus 35.000 empleados y reafirma su compromiso de creación de valor para sus accionistas
Fotografía de la Junta General de Accionistas 2026 de CaixaBank
Tomás Muniesa, ha puesto el foco en la creación de valor para el accionista como uno de los ejes centrales de la estrategia de la entidad, destacando la política de retribución como reflejo de la fortaleza financiera del banco. Durante la junta general de accionistas, subrayó que CaixaBank mantiene su compromiso de situar el pay-out en una horquilla de entre el 50% y el 60%, alcanzando en 2025 el 59,4%, en la parte alta de este rango.
En este contexto, la entidad propone un dividendo total de 0,50 euros por acción con cargo a los resultados de 2025, lo que supone un incremento del 15% respecto al ejercicio anterior. Este importe se compone de un pago a cuenta de 0,1679 euros por acción, abonado en noviembre de 2025, y un dividendo complementario de 0,3321 euros por acción, previsto para abril de 2026.
Muniesa destacó que esta política de remuneración es posible gracias a los resultados récord obtenidos por la entidad, que permiten compatibilizar la retribución al accionista con el refuerzo de la solvencia y la continuidad del crecimiento. En este sentido, defendió que la generación de capital y la disciplina financiera son elementos clave para sostener esta estrategia en el medio plazo.
Además, el presidente puso en valor la evolución bursátil de CaixaBank, subrayando que la rentabilidad total para el accionista (TSR) ha alcanzado el 565% en los últimos cinco años, muy por encima de otros índices de referencia como el Euro Stoxx Banks o el Ibex 35. Solo en 2025, la entidad registró una rentabilidad del 112%, consolidando su posicionamiento en el sector financiero europeo.
Muniesa defendió que estos resultados reflejan la confianza del mercado en el modelo de negocio del banco y en su capacidad para generar valor de forma sostenida. “La creación de valor para el accionista es un compromiso firme de la entidad”, vino a señalar, enmarcando esta estrategia dentro del actual plan estratégico 2025-2027, que ha arrancado con resultados superiores a lo previsto.
El presidente de CaixaBank, que en 2025 cumple 50 años vinculado a la entidad, quiso poner en valor el papel de la plantilla en la consecución de estos resultados, destacando el esfuerzo y la implicación de los más de 35.000 empleados del grupo. Durante su intervención, trasladó su agradecimiento por el trabajo diario que realizan, subrayando que son “los verdaderos artífices” del modelo de banca del banco.
Muniesa reconoció que el entorno de trabajo es exigente y que los objetivos son cada vez más ambiciosos, pero defendió que estos son “retadores y asumibles”, en línea con una cultura corporativa orientada a la excelencia y al servicio al cliente. En este sentido, destacó la profesionalidad y el compromiso de los equipos como un factor diferencial que permite a la entidad mantener su posicionamiento en un contexto competitivo y cambiante.
Asimismo, quiso poner en valor el papel del capital humano como uno de los pilares estratégicos del banco, señalando que la transformación y el crecimiento de la entidad no serían posibles sin la implicación de su plantilla.
El déficit de la vivienda es de 700.000 en nuestro país
El presidente de la entidad también alertó de la presión creciente sobre el mercado de la vivienda, donde existe un déficit estimado de unas 700.000 viviendas en España. A su juicio, factores como la demografía, el empleo, la inmigración y la vivienda están interrelacionados y requieren una estrategia global.
Muniesa subrayó que este desequilibrio entre oferta y demanda se produce en un contexto en el que la construcción anual se sitúa muy por debajo de las necesidades del mercado, con alrededor de 150.000 nuevas viviendas al año. Esta brecha estructural, advirtió, dificulta el acceso a la vivienda, especialmente en las grandes áreas urbanas, y amenaza con intensificarse en los próximos años.
En este sentido, señaló que el crecimiento de la población —impulsado tanto por la mayor esperanza de vida como por la inmigración— incrementará aún más la demanda residencial. Por ello, consideró imprescindible impulsar políticas que favorezcan el aumento de la oferta, agilicen los procesos urbanísticos y faciliten la colaboración público-privada.
El presidente de CaixaBank insistió en que el problema de la vivienda no puede abordarse de forma aislada, sino como parte de un conjunto de retos estructurales que afectan al desarrollo económico del país. Así, defendió la necesidad de una planificación a largo plazo que permita equilibrar el mercado inmobiliario y garantizar el acceso a la vivienda sin comprometer la cohesión social ni el crecimiento económico.
La guerra en Oriente Medio condicionará el crecimiento económico global
En el plano internacional, Muniesa advirtió de que la escalada bélica en Oriente Medio condicionará variables clave como el crecimiento económico, la inflación y la política monetaria. Según las estimaciones de CaixaBank Research, este escenario podría reducir en torno a cuatro décimas el crecimiento del PIB español, situándolo cerca del 2%.
El presidente de la entidad explicó que la evolución y duración del conflicto serán determinantes para calibrar su impacto final sobre la economía global. En este sentido, señaló que los mercados ya están reflejando esta incertidumbre, con posibles efectos sobre los precios de la energía, las cadenas de suministro y las decisiones de inversión, lo que podría trasladarse a un entorno de mayor volatilidad financiera.
Muniesa advirtió además de que este tipo de tensiones geopolíticas suelen traducirse en presiones inflacionistas y en un enfriamiento del comercio internacional, factores que complican la labor de los bancos centrales. En particular, apuntó que el Banco Central Europeo podría verse obligado a adaptar su política monetaria en función de cómo evolucione el conflicto, en un contexto en el que las previsiones eran inicialmente más favorables.
Asimismo, destacó que la política exterior de Estados Unidos añade un elemento adicional de incertidumbre, reforzando la idea de que la geopolítica ha dejado de ser un factor coyuntural para convertirse en un elemento estructural que condiciona la economía mundial. “La incertidumbre será el término que mejor defina los próximos años”, vino a resumir.
Además, denunció la “hiperregulación” en Europa y defendió la necesidad de encontrar un equilibrio que permita a la innovación impulsar la competitividad. En este contexto, subrayó que la geopolítica se ha convertido en un factor estructural que marcará la evolución económica en los próximos años, en un escenario dominado por la incertidumbre.
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