El impacto de la crisis en Irán puede recortar el PIB español hasta casi un punto según CaixaBank
El estudio sitúa el posible impacto entre una leve décima y cerca de un punto del PIB y anticipa una inflación en torno al 3% pese al plan anticrisis
La economía española afronta un escenario de incertidumbre ligado a la evolución del conflicto en Oriente Próximo, con posibles efectos sobre la actividad, los precios y las condiciones financieras que dependen de la intensidad del shock energético y de la respuesta de política económica en Europa y España.
Un diagnóstico sobre el impacto de la crisis internacional
Un informe de CaixaBank Research analiza cómo la crisis en Irán puede trasladarse a la economía española a través de distintos canales y estima que el impacto sobre el crecimiento anual del PIB se sitúa en una horquilla que va desde unas pocas décimas hasta casi un punto porcentual en los escenarios más severos.
El estudio, elaborado por los economistas Oriol Carreras, Javier García y Zoel Martín, parte de la idea de que la evolución del conflicto condiciona de forma directa las previsiones macroeconómicas ya establecidas para el próximo ejercicio.
Dos escenarios posibles de evolución
El análisis contempla dos trayectorias alternativas. En la primera, el conflicto se resuelve de forma relativamente rápida y con un impacto limitado sobre las infraestructuras energéticas internacionales. En la segunda, la crisis se prolonga durante varios meses y genera daños más relevantes, lo que obliga a mantener o ampliar medidas de apoyo fiscal.
En ese marco, la previsión de crecimiento, situada previamente en el 2,4%, se ajusta a un rango que oscila entre una reducción leve de dos décimas y una caída cercana a nueve décimas, en función de la gravedad del escenario.
La inflación como principal vía de transmisión
El estudio identifica la inflación como el canal más inmediato del impacto económico. El encarecimiento del petróleo y del gas en los mercados internacionales puede trasladarse rápidamente a los precios internos y alterar las previsiones para el próximo año.
En un escenario de referencia con el petróleo en torno a 85 dólares por barril y el gas cerca de 55 euros, la inflación podría incrementarse hasta un punto porcentual adicional respecto a las previsiones actuales, situadas en el 2,4%.
El efecto amortiguador de las medidas del Gobierno
El plan anticrisis del Ejecutivo introduce un elemento de contención que reduce parte del impacto sobre los precios. Según el informe, si las medidas se mantienen hasta mitad de año, la presión inflacionista se reduce en torno a cuatro décimas, situando el aumento medio de los precios en torno al 3%.
El análisis también advierte de que, si estas medidas se prolongan, deberían orientarse de forma más selectiva hacia los colectivos más vulnerables para mejorar su eficacia y limitar su impacto presupuestario.
Una exposición exterior limitada pero no inexistente
La exposición directa de la economía española a los países del Golfo Pérsico es reducida. Las exportaciones hacia esa zona representan aproximadamente el 2% del total, lo que equivale a un 0,7% del PIB.
Sin embargo, el informe señala que una caída del 50% en estas exportaciones podría restar alrededor de 0,15 puntos al crecimiento económico, una cifra que se suma a otros posibles efectos indirectos.
Riesgos globales y efecto arrastre
Más allá del comercio directo, el deterioro del entorno internacional aparece como un factor clave. Una desaceleración de un punto porcentual en los mercados de exportación de España podría restar aproximadamente dos décimas adicionales al crecimiento del PIB.
Este canal indirecto se convierte en uno de los principales elementos de vigilancia en un contexto de elevada incertidumbre global.
Política monetaria y efectos diferidos en el tiempo
El informe también incorpora el posible impacto de las decisiones del Banco Central Europeo. El mercado descuenta entre dos y tres subidas de tipos durante el próximo año, lo que podría traducirse en una pérdida acumulada de hasta 0,4 puntos de PIB en un periodo de dos años.
El estudio apunta a que el mayor impacto de este endurecimiento monetario se concentraría más allá del corto plazo, con efectos más visibles en el ejercicio siguiente.
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