Naturgy: El desarrollo del biometano en España exige integrar rigor ambiental, regulación y planificación territorial
El documento elaborado por INERCO y publicado por Fundación Naturgy analiza los principales condicionantes ambientales, técnicos y normativos para el despliegue sostenible de plantas de biometano
El desarrollo del biometano en España requiere integrar rigor ambiental, seguridad regulatoria y una adecuada planificación territorial para garantizar su despliegue sostenible y su contribución efectiva a la transición energética. Esta es una de las principales conclusiones del informe “Las principales variables ambientales en plantas de biometano en España”, elaborado por INERCO y presentado hoy en una jornada organizada por Fundación Naturgy, que ha reunido a representantes institucionales, expertos técnicos y compañías del sector energético y ambiental.
La presentación del informe corrió a cargo de Amelia Olid Rodríguez, jefa de Área de Gestión Ambiental de Nuevos Desarrollos de INERCO, quien explicó que el documento ofrece una visión integral de los principales factores que condicionan la implantación de plantas de biometano en España. “El informe analiza desde el marco de autorización ambiental y la evaluación de impactos hasta la gestión del digestato y la aplicación de las mejores técnicas disponibles, con el objetivo de facilitar un desarrollo ordenado, compatible con el entorno y socialmente aceptable”, indicó.
El informe pone de relieve que el desarrollo de plantas de biometano en España debe abordarse desde una visión integral, en la que la gestión sostenible de los residuos orgánicos, la protección ambiental y la planificación territorial estén plenamente alineadas. Frente a un crecimiento acelerado del interés por esta tecnología, el documento subraya la necesidad de garantizar que los proyectos se diseñen e implanten teniendo en cuenta las características del entorno, la disponibilidad real de sustratos y la compatibilidad con otros usos del territorio.
Uno de los ejes centrales del estudio es la importancia de un marco regulatorio claro, estable y coherente, que permita avanzar en el despliegue del biometano con seguridad jurídica tanto para promotores como para administraciones. El informe analiza los procedimientos de autorización ambiental y evaluación de impacto, destacando la conveniencia de integrar criterios homogéneos y rigurosos que faciliten la tramitación sin relajar las exigencias ambientales, contribuyendo así a una implantación ordenada y socialmente aceptable.
El documento dedica especial atención a los aspectos ambientales asociados al proceso productivo, desde la recepción y tratamiento de los residuos hasta la gestión del biogás, el digestato y los efluentes. En este contexto, subraya la necesidad de aplicar las mejores técnicas disponibles y de incorporar, desde las fases iniciales de los proyectos, medidas orientadas a minimizar impactos como las emisiones, los olores o el ruido, elementos clave para favorecer la convivencia de estas instalaciones con su entorno.
Finalmente, el informe destaca el potencial del biometano como herramienta estratégica de economía circular, capaz de transformar un reto ambiental – la gestión de residuos orgánicos – en una oportunidad energética y económica para los territorios. Para ello, concluye que resulta imprescindible reforzar la coordinación entre administraciones públicas, sector industrial y ámbito técnico, promoviendo una planificación basada en el conocimiento, la innovación y el rigor ambiental como pilares para consolidar esta tecnología en el sistema energético español.
Compartiendo visiones sobre el biometano
A la presentación del documento siguió un coloquio posterior, moderado por Humberto del Horno, delegado de la Agencia Europa Press en la demarcación de Castilla‑La Mancha, en el que se puso de relieve la importancia de la coordinación entre administraciones, sector industrial y ámbito técnico.
El director general de Transición Energética de Castilla‑La Mancha, Alipio García Rodríguez, explicaba que Castilla-La Mancha lleva años apostando por las energías renovables, pero que el gran reto actual es el tratamiento adecuado de los residuos, especialmente los orgánicos. Destacaba que, “gracias a los avances tecnológicos, el biogás y la biometanización permiten aprovechar estos residuos de forma eficiente, integrándolos en un modelo de economía circular que devuelve al campo fertilizantes y reduce la contaminación. Las prácticas tradicionales, como el vertido o la aplicación directa de residuos, están generando problemas ambientales como emisiones de gases de efecto invernadero y contaminación de suelos y acuíferos, por lo que es necesario avanzar hacia sistemas más controlados y sostenibles”. Además, Alipio aseguraba que el papel de la administración es garantizar una normativa estricta, flexible y actualizada que asegure que estas actividades no dañen el medio ambiente ni la salud, además de generar confianza en la ciudadanía. “La estrategia pasa por impulsar tecnologías más avanzadas, como la captura de CO2 o la producción de combustibles sintéticos, y por adaptar las plantas de biometano a las necesidades locales e industriales” añadía.
Desde la perspectiva empresarial, Lourdes Gómez de la Vega, responsable de Ingeniería y Medio Ambiente en Gases Renovables de Naturgy, destacó la importancia de aplicar criterios ambientales desde las fases iniciales de los proyectos. “El biometano es una pieza clave dentro de la transición energética y la descarbonización, especialmente en una región como Castilla-La Mancha, con alta demanda térmica y limitaciones para la electrificación en ciertos sectores industriales y domésticos. Además, estamos viendo cómo el sector está evolucionando hacia un cambio de escala y concepto, de plantas pequeñas y locales centradas en residuos concretos a instalaciones más grandes, capaces de gestionar una mayor variedad de residuos y producir un gas de calidad apto para inyectarse en red, así como fertilizantes certificados que aporten valor añadido”.
Por su parte, la CEO de la Asociación Española de Biocircularidad (Biocirc), Margarita de Gregorio, incidió en el potencial del biometano como palanca de economía circular. “El biometano es estratégico para Europa porque refuerza la autonomía energética y permite aprovechar recursos propios en un contexto de transición energética. Sin embargo, estamos ante una transición distinta a la de otras renovables, ya que no se trata solo de instalar infraestructuras como la eólica o la fotovoltaica, sino de desarrollar industrias que transforman residuos orgánicos en energía y otros productos, funcionando como mini refinerías”. Además, ha querido recordar la necesidad de mejorar la comunicación con el medio rural y combatir la desinformación, apelando a un voto de confianza para demostrar, con hechos, el buen funcionamiento de estas instalaciones.
El director de Consultoría en España de INERCO, F. Javier Hidalgo Galdón, cerró el debate destacando el valor del informe como herramienta de referencia técnica. “La Guía desarrollada refleja un aspecto principal, desde nuestro punto de vista, y es el enorme potencial que la actual normativa y procedimientos ambientales tienen si somos capaces de complementarlos con la necesaria experiencia técnica para la minimización de impactos ambientales y la aplicación de las mejores técnicas disponibles, así como para el desarrollo de los análisis previos y complementarios que permitan a cada proyecto optimizar sus ventajas en materia de circularidad, generación de energías y productos renovables y, sobre todo, como fuente de riqueza y mejora social del entorno rural. Estos tres aspectos combinados convertirán a la tecnología de generación de biometano en una pieza clave de nuestro actual desarrollo sostenible”, explicó.
Por su parte, la directora general de Fundación Naturgy, María Eugenia Coronado, abrió la jornada destacando el papel del conocimiento técnico y el análisis riguroso como base para avanzar en el desarrollo de soluciones energéticas sostenibles. “El biometano representa una oportunidad estratégica para la transición energética y la economía circular, pero su desarrollo debe apoyarse en criterios ambientales sólidos, planificación y diálogo entre todos los agentes implicados”, señaló.
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