La incertidumbre sobre si los partidos lograrán un acuerdo sobre la atención sanitaria antes de la votación de diciembre en el Senado sigue siendo alta ( Foto Europa Press)
El cierre del Gobierno estadounidense más prolongado de la historia ha llegado a su fin. El presidente Donald Trump firmó este miércoles un proyecto de ley de financiación, poniendo término al segundo shutdown de su mandato y a un periodo récord de 43 días de paralización.
El fin de tensión
La firma, capturada en el Despacho Oval de la Casa Blanca, se produjo tras un acuerdo negociado por legisladores republicanos y un grupo reducido de demócratas moderados. Este cierre magnificó las profundas divisiones partidistas en Washington, mientras la Administración Trump aplicaba medidas unilaterales, como la cancelación de proyectos y el intento de despido de trabajadores federales, buscando presionar a los demócratas para que cedieran a sus demandas.
Las consecuencias del cierre
Las consecuencias del cierre récord fueron palpables, generando tensiones económicas entre los trabajadores federales que se quedaron sin nómina. Además, provocó la varada de decenas de viajeros en los aeropuertos y la formación de largas colas en algunos bancos de alimentos. La presión económica y social fue un factor clave para forzar la negociación. La ley de financiación fue aprobada en la Cámara de Representantes por 222 votos a favor y 209 en contra, horas después de la firma presidencial, mientras que el Senado ya había dado su visto bueno el lunes.
El presidente Donald Trump firmó este miércoles un proyecto de ley de financiación, poniendo término al segundo shutdown de su mandato y a un periodo récord de 43 días de paralización. ( Foto Archivo Europa Press)
El origen del cierre
Se remonta a la negativa de los demócratas a aceptar un proyecto de ley de gastos a corto plazo que excluía una prórroga de los subsidios que reducen el coste de la cobertura sanitaria de la Ley de Asistencia Asequible (Affordable Care Act). Sin esta desgravación fiscal, se estima que las primas se duplicarían para millones de estadounidenses y que más de dos millones de personas se quedarían sin seguro médico el próximo año, según la Oficina Presupuestaria del Congreso. La frustración fue evidente en los debates en la Cámara. El presidente de la Cámara, Mike Johnson, acusó a los demócratas de utilizar el dolor generado por el cierre para imponerse. Por su parte, el representante demócrata Jim McGovern criticó que el proyecto de ley aprobado "deja a las familias con el agua al cuello" al no garantizar la ampliación de los créditos fiscales sanitarios. El líder demócrata, Hakeem Jeffries, fue categórico al afirmar: "Esta lucha no ha terminado. No hemos hecho más que empezar", aludiendo a que no renunciarían a la prórroga del subsidio.
El texto de la ley generó críticas
El texto de la ley generó críticas incluso entre los republicanos, incluyendo a Johnson, por una disposición que permitiría a los senadores demandar a agencias federales o empleados por buscar en sus registros electrónicos sin notificación,. Esta cláusula parece dirigida a ayudar a senadores republicanos en caso de que sus registros telefónicos fueran analizados por el FBI en la investigación sobre los esfuerzos de Trump para anular su derrota electoral de 2020. La incertidumbre sobre si los partidos lograrán un acuerdo sobre la atención sanitaria antes de la votación de diciembre en el Senado sigue siendo alta, ya que Johnson no se ha comprometido a plantear la cuestión en su legislatura, y las posturas sobre los límites y la canalización de los subsidios siguen dividiendo a republicanos y demócratas.
Escribe tu comentario