La OTAN busca respuestas ante la amenaza de guerra de Putin
Los ministros europeos coinciden en que Rusia no ha mostrado ninguna intención real de detener el conflicto.
Los representantes europeos advierten que Putin no ha hecho concesiones y mantienen sus dudas sobre cómo financiar el apoyo a Ucrania ante el bloqueo de Bélgica al uso de activos congelados. Los ministros de Asuntos Exteriores de la OTAN han hecho un llamamiento este miércoles para intensificar la presión sobre Moscú, tras constatar que las recientes conversaciones entre Estados Unidos y Rusia no han logrado ningún avance significativo para detener la guerra en Ucrania.
Un día después de Putin
La reunión ministerial en Bruselas, a la que no asiste el Secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, se produce un día después de que el presidente ruso, Vladímir Putin, recibiera en Moscú a Steve Witkoff, enviado especial de Donald Trump, y a Jared Kushner. Aunque el Kremlin calificó el encuentro de "constructivo", los ministros europeos consideran que Putin mantiene su habitual táctica dilatoria y advierten que el mandatario ruso ha amenazado con estar "listo para una guerra con Europa".
Escepticismo ante la voluntad de paz de Rusia
Los ministros europeos coinciden en que Rusia no ha mostrado ninguna intención real de detener el conflicto. "Hasta que vea algo diferente, seguiré sacando la conclusión de que Rusia no quiere la paz", declaró la ministra sueca Maria Malmer Stenegard a su llegada a la reunión. Stenegard abogó por un plan de dos puntos: aumentar el apoyo a Ucrania y golpear a Rusia "donde más le duele", refiriéndose a los ingresos por petróleo y gas.
Esta postura es compartida por sus homólogos bálticos y nórdicos. Kęstutis Budrys, de Lituania, señaló que la posición de Rusia no ha cambiado en el último medio año y que Moscú no tiene interés "ni en un alto el fuego ni en un acuerdo de paz". Por su parte, la ministra finlandesa, Elina Valtonen, y el estonio Margus Tsahkna, recalcaron que no se ha visto "ninguna concesión por parte del agresor".
El debate sobre los activos congelados
Ante la falta de avances diplomáticos, el debate se centra en cómo financiar a Ucrania el próximo año. Estonia, Lituania y Finlandia respaldan el uso de parte de los casi 200.000 millones de euros en activos congelados del Banco Central de Rusia para crear un "préstamo de reparaciones" que financie a Kiev durante los próximos dos años. Sin embargo, esta propuesta se enfrenta al bloqueo de Bélgica, país donde se encuentra la mayor parte de estos activos. El ministro de Asuntos Exteriores belga, Maxime Prévot, se reafirmó en su oposición, calificando el préstamo de reparaciones como "la peor" opción sobre la mesa debido a sus "consecuentes riesgos económicos, financieros y legales". Prévot defendió que su país busca evitar "consecuencias potencialmente desastrosas para un Estado miembro al que se le pide mostrar solidaridad sin recibir la misma solidaridad a cambio". Se espera que la Comisión Europea publique este miércoles su propuesta legal sobre las opciones de financiación, incluido el controvertido préstamo.
Contexto de las negociaciones
La última ronda de conversaciones en Moscú tuvo lugar tras la filtración de una propuesta de plan de paz elaborada entre Washington y Moscú, cuyo marcado sesgo prorusso causó conmoción tanto en Ucrania como en Europa. Esto desencadenó una intensa actividad diplomática, con negociadores ucranianos reuniéndose también con Witkoff antes de su viaje a Rusia para intentar refinar el plan.
A pesar de que representantes estadounidenses y rusos han mantenido varias rondas de negociación desde que Trump reabrió los canales de comunicación en febrero, Washington ya canceló una cumbre anterior después de que Rusia se aferrara a sus demandas maximalistas.
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