Choque en la UE por una reunión previa a la cumbre: Bélgica rebaja la tensión entre Sánchez y Meloni
La “precumbre” que incomodó a varios países desata reproches diplomáticos y reabre el debate sobre una Europa a dos velocidades
La celebración de una reunión informal de líderes europeos previa a la cumbre a 27 celebrada este jueves en Bélgica ha provocado un choque diplomático con España e Italia que ha obligado al primer ministro belga, Bart de Wever, a salir a rebajar la tensión. El encuentro, impulsado por Bélgica, Italia y Alemania, reunió a una veintena de dirigentes, pero generó malestar en varios países por considerar que podía interpretarse como una iniciativa paralela al marco oficial de la Unión Europea.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, no acudió a esta cita previa —a la que sí asistieron, entre otros, el presidente francés Emmanuel Macron y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen— y trasladó su incomodidad por este tipo de iniciativas, al entender que pueden “minar” la dinámica comunitaria y dificultar la adopción de acuerdos conjuntos.
Tras la cumbre oficial, De Wever aseguró ante los medios que todos los Estados miembros estaban invitados y negó que existiera voluntad de imponer posiciones al resto de socios. Reconoció, no obstante, que la elevada participación —19 líderes además de Von der Leyen— pudo dar una imagen poco “elegante” hacia quienes no acudieron. “No queremos dar la sensación de que hay un grupo de países que pretende imponer su voluntad a otros, como España. Esa no era la intención”, subrayó.
El malestar no fue exclusivo de España. Otros dirigentes y el propio presidente del Consejo Europeo, António Costa, anfitrión de la cumbre oficial, trasladaron su preocupación por la conveniencia de celebrar este tipo de reuniones el mismo día de un encuentro clave de los Veintisiete. Para Costa y varios mandatarios, la unidad europea debe construirse en el marco institucional del Consejo Europeo, evitando foros que puedan interpretarse como bloques paralelos.
El primer ministro irlandés, Micheál Martin, explicó que tampoco fue invitado a la reunión previa y cuestionó su oportunidad, aunque reconoció que este tipo de encuentros se han producido en otras ocasiones. A su juicio, el día debía centrarse en la agenda oficial de competitividad que lideraban Costa y Von der Leyen.
Pese al choque inicial, el tono final de los participantes fue conciliador. Varios líderes insistieron en la necesidad de preservar la cohesión del bloque, aunque el debate dejó sobre la mesa la idea de avanzar hacia una posible “Europa de dos velocidades” si no se logran consensos amplios en materia de competitividad en los próximos meses.
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