¿Tiene Trump un problema cognitivo? El diagnóstico que reaviva el debate sobre su estado mental
Un análisis difundido en el programa de radio de RAC1 señala que el comportamiento del presidente estadounidense podría estar vinculado a rasgos de narcisismo extremo y posibles alteraciones cognitivas
La figura del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, vuelve a situarse en el centro del debate internacional, esta vez por su salud mental y su forma de tomar decisiones. Diversos especialistas han analizado su comportamiento político y comunicativo en los últimos meses, especialmente en el contexto de conflictos internacionales como el de Irán y la situación en Oriente Medio.
El programa Versió RAC1, presentado por Toni Clapés en la emisora RAC1, abordó recientemente esta cuestión con la psicóloga Sílvia Catalán, profesora de la Universitat de Vic y experta en relaciones de abuso narcisista.
El debate surge después de que el psicólogo estadounidense John Gartner haya vuelto a pronunciarse sobre el líder republicano. Gartner ya había calificado a Trump hace meses como un “narcisista maligno”, y ahora ha planteado un nuevo diagnóstico tras analizar su conducta pública.
El papel del lóbulo frontal en la toma de decisiones
Según explicó Catalán durante el programa, el análisis de Gartner apunta a que el comportamiento del político podría reflejar alteraciones en las funciones asociadas al lóbulo frontal del cerebro.
“El lóbulo frontal es la parte que se encuentra detrás de la frente y es clave para la planificación, el control de impulsos y la toma de decisiones. Es lo que solemos asociar con el juicio o el sentido común”, explicó la psicóloga.
La especialista matizó que una persona no puede vivir sin esta zona del cerebro, pero sí puede presentar alteraciones que afecten al control emocional o a la conducta social. En ese sentido, algunas de estas características podrían explicar comportamientos impulsivos o la tendencia a considerar siempre que se tiene la razón.
Narcisismo maligno y posibles causas
El debate sobre la salud mental del presidente no es nuevo. En 2017, un grupo de 225 especialistas en salud mental publicó un artículo en el periódico The New York Times en el que advertían sobre lo que consideraban rasgos preocupantes en el perfil psicológico del mandatario.
Entre los diagnósticos que se han mencionado con más frecuencia aparece el del narcisismo maligno. Según Catalán, este perfil se caracteriza por una fuerte necesidad de admiración, manipulación de las personas del entorno y una marcada falta de empatía.
“En este tipo de personalidad suele haber poca conciencia del daño que se puede causar a los demás y escaso arrepentimiento”, explicó la psicóloga.
También señaló que algunas alteraciones cognitivas en edades avanzadas podrían influir en el comportamiento. Trump tiene actualmente 80 años, una etapa en la que pueden aparecer trastornos neurodegenerativos como ciertos tipos de demencia, aunque subrayó que cualquier diagnóstico definitivo requeriría una evaluación clínica directa.
El entorno que rodea al líder
Catalán también apuntó a otro rasgo habitual en personalidades narcisistas: rodearse de personas que refuercen constantemente su visión.
En psicología, este fenómeno se conoce popularmente como el de los “monos voladores”, colaboradores o seguidores que apoyan todas las decisiones del líder para evitar convertirse en el próximo objetivo de sus críticas.
El debate sobre la salud mental de líderes políticos sigue generando controversia, especialmente cuando se trata de figuras con un enorme impacto en la política internacional y en la economía global.
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