La UE se plantea intervenir en el Estrecho de Ormuz para proteger el suministro energético mundial

Bruselas busca crear una misión internacional para abrir Ormuz y reabrir la principal arteria de petróleo y gas del mundo ante el bloqueo iraní

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La Unión Europea estudia intervenir para desbloquear el Estrecho de Ormuz. Foto: Europa Press

 

La geopolítica mundial se juega hoy en un paso marítimo de apenas 33 kilómetros de ancho. Kaja Kallas, Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, ha puesto sobre la mesa de Bruselas una propuesta ambiciosa: la creación de una misión internacional, liderada por la UE o incluso bajo el paraguas de la ONU, que garantice la libre navegación por el Estrecho de Ormuz.

Esta ruta, vital para la economía global, se encuentra actualmente cerrada por Irán. El bloqueo es la respuesta de Teherán a las recientes acciones militares de Estados Unidos e Israel, una maniobra que no solo amenaza los precios de la energía, sino que altera el equilibrio de poder en conflictos paralelos como el de Ucrania.

 

 

El "factor ruso" y la seguridad en Asia

Para Bruselas, el cierre de Ormuz no es solo un problema de logística, sino de financiación bélica. Según ha advertido Kallas antes del inicio del Consejo de Asuntos Exteriores (CAE), el bloqueo beneficia directamente a Rusia. El encarecimiento del crudo permite al Kremlin obtener mayores ingresos para costear su invasión en suelo europeo, un escenario que los 27 quieren evitar a toda costa.

Pero el impacto no se limita a Occidente. Los datos son contundentes: el 85% de los hidrocarburos (petróleo y gas) que cruzan estas aguas tienen como destino Asia. Además, el bloqueo afecta gravemente al comercio de fertilizantes, un elemento básico para la seguridad alimentaria mundial.

 

 

Una fórmula inspirada en el Mar Negro

La estrategia de Kallas busca replicar éxitos pasados en contextos de guerra. Tras conversar durante el fin de semana con el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, la Alta Representante ha sugerido explorar una vía diplomática similar a la Iniciativa del Grano del Mar Negro.

Aquel acuerdo permitió, en plena guerra de Ucrania, que el trigo y los suministros básicos pudieran salir de los puertos bloqueados. El objetivo ahora es sentar a las partes necesarias para crear un corredor seguro que devuelva la estabilidad al mercado energético.

 

¿Hacia una ampliación de la operación 'Aspides'?

La Unión Europea no parte de cero en la región. Actualmente, ya opera la misión naval 'Aspides', diseñada originalmente para proteger los buques comerciales de los ataques de las milicias hutíes en el Mar Rojo. La propuesta de Kallas es pragmática: modificar el mandato de esta misión para que pueda actuar también en Ormuz.

Una decisión que tiene dos vertientes, la positiva es que sería la solución más rápida al utilizar recursos que ya están desplegados en la zona. Aunque no es un desafío sencillo puesto que para llevar a cabo la operación se requiere del consenso unánime de los Estados miembro, algo que Kallas admite que no será sencillo debido a la complejidad del contexto bélico en Oriente Próximo.

 

El tiempo corre en contra de la diplomacia

La reunión en Bruselas marcará el inicio de un debate técnico y político para encontrar la fórmula de intervención más ágil. La prioridad de los jefes diplomáticos de los 27 es evitar una escalada que desemboque en un desabastecimiento energético global. "Tenemos que encontrar la forma más rápida de garantizar la apertura", ha sentenciado Kallas, subrayando que la seguridad regional depende de la capacidad de la UE para actuar como un bloque unido frente a las presiones externas.

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