Trump amenaza a Cuba con "liberar o tomar" la isla aprovechando su crisis energética

El presidente de Estados Unidos endurece su discurso hacia la isla, que se encuentra sumida en una total oscuridad debido al bloqueo energético y el aislamiento de su Gobierno

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Trump fija la "liberación" de Cuba tras el colapso de la isla debido al apagón total. Foto: Europa Press

 

La política exterior de la Casa Blanca ha puesto el foco en el Caribe. En una declaración que ha encendido todas las alarmas diplomáticas, Donald Trump ha manifestado abiertamente su ambición de intervenir en el destino de Cuba. En un momento en que la isla se encuentra sumida en una oscuridad total debido a un apagón energético histórico, el mandatario estadounidense ha sugerido que el país está lo suficientemente debilitado como para que Washington pueda "hacer lo que quiera" con él.

Estas palabras no son una anécdota aislada, sino que llegan en el marco de una estrategia de máxima presión que ya ha transformado el mapa geopolítico de la región tras el derrocamiento de Nicolás Maduro en Venezuela a principios de este año.

 

Un país paralizado por el embargo energético

La situación actual en Cuba es crítica. La red eléctrica ha colapsado por completo tras la decisión de la administración Trump de cortar los suministros de petróleo procedentes de Venezuela. Esta medida se ha reforzado con la amenaza de aranceles punitivos a cualquier nación tercera que intente suministrar crudo a la isla.

Para Trump, este escenario de vulnerabilidad extrema es la oportunidad definitiva. “Ya sea que la libere o la tome, son una nación muy debilitada en este momento”, afirmó el presidente, describiendo una posible intervención como un "honor" personal.

 

 

El factor Díaz-Canel: ¿Cambio de mando o de régimen?

Mientras el discurso público de Trump sube de tono, en los despachos de la diplomacia se barajan movimientos más quirúrgicos. Según informes del New York Times, funcionarios de la administración habrían puesto sobre la mesa la destitución de Miguel Díaz-Canel como condición en las negociaciones actuales.

La salida de Díaz-Canel se percibe en Washington como una pieza clave para desmantelar la influencia del régimen comunista. Sin embargo, La Habana mantiene una postura firme: cualquier intento de injerencia externa en sus asuntos internos es una línea roja que invalida cualquier posibilidad de acuerdo.

 

El "Efecto Dominó" en la política exterior de Trump

La postura actual hacia Cuba no se entiende sin los movimientos previos de Estados Unidos en el tablero internacional. Tras la salida de Maduro en enero y el alineamiento con Israel frente a Irán, el secretario de Estado, Marco Rubio, ha impulsado una agenda que no oculta su deseo de un cambio de régimen en la tierra de sus antepasados.

Atrás parecen quedar las insinuaciones de una "toma de poder amistosa". El propio Trump ha advertido recientemente que el proceso podría ser mucho más hostil de lo previsto, posicionando a Cuba como el próximo objetivo en su lista de prioridades internacionales.

 

La respuesta de La Habana: Soberanía frente a presión

A sus 65 años, Miguel Díaz-Canel intenta navegar esta crisis apelando a los principios de soberanía y autodeterminación. El líder cubano ha reiterado que cualquier diálogo con Estados Unidos debe basarse en la igualdad y el respeto mutuo a los sistemas políticos de cada nación, una premisa que parece chocar frontalmente con la voluntad de dominio expresada desde el Despacho Oval.

En este tablero de ajedrez geopolítico, la población cubana permanece a la espera, atrapada entre el desabastecimiento energético y la incertidumbre de una escalada que podría cambiar el destino de la isla para siempre.

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