La CUP alza la voz contra Washington por Groenlandia y reivindica su derecho a decidir sin tutelas

La formación anticapitalista denuncia una deriva de dominación global y rechaza que la isla sea tratada como activo estratégico.

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Archivo - Sede nacional de la CUP, en Barcelona.
Sede nacional de la CUP, en Barcelona. - EUROPA PRESS - Archivo

 

Desde una posición ideológica claramente definida, el debate internacional incorpora una lectura política que sitúa el foco en el colonialismo, la soberanía popular y el papel de las grandes potencias en el Ártico.

 

Un posicionamiento político sin ambigüedades

La Candidatura d’Unitat Popular hace público un pronunciamiento en el que expresa un rechazo frontal a las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre Groenlandia. La organización considera que los mensajes procedentes de Washington constituyen una presión inaceptable sobre un territorio con identidad propia y con una historia marcada por la subordinación.

En su comunicado, la CUP sostiene que la isla no puede entenderse como un objeto de transacción ni como una simple pieza dentro de un tablero militar. “Groenlandia no es ninguna mercancía ni base militar, sino una nación históricamente oprimida”, afirma de manera literal, fijando así el eje central de su argumentación.

 

Autodeterminación como principio irrenunciable

El texto subraya que cualquier escenario futuro sobre Groenlandia debe construirse a partir del reconocimiento explícito del derecho de autodeterminación de su población. Para la CUP, no existe legitimidad política ni jurídica en decisiones que no cuenten con la voluntad expresada libremente por el pueblo groenlandés.

La formación insiste en que este principio no es negociable y que su vulneración supone perpetuar dinámicas de dominación que se arrastran desde hace décadas en distintos puntos del planeta.

 

Estados Unidos y la lógica del poder global

En su análisis, la CUP define a Estados Unidos como “un peligro global” y vincula su interés por Groenlandia a una estrategia más amplia. Según el comunicado, el objetivo último es avanzar en la militarización del Ártico y asegurar el control de recursos naturales considerados estratégicos en un contexto de creciente competencia internacional.

Esta visión conecta la situación de la isla con una política exterior que, a juicio de la organización, prioriza la fuerza y el beneficio económico por encima de los derechos colectivos y la preservación ambiental.

 

Multilateralismo, derechos y medio ambiente

El documento eleva el tono al advertir de las consecuencias globales de este tipo de planteamientos. “Esto supone una nueva amenaza contra el multilateralismo, contra los derechos de los pueblos y contra el medio ambiente. El imperialismo yanqui es incompatible con la paz global”, sentencia la CUP, reforzando una lectura que trasciende el caso concreto de Groenlandia.

La formación interpreta que este modelo de relaciones internacionales erosiona los equilibrios existentes y agrava conflictos latentes en diversas regiones del mundo.

 

Críticas a la Unión Europea y a la OTAN

Más allá de Estados Unidos, la CUP dirige también su mirada hacia Europa. El comunicado cuestiona el papel de la Unión Europea y de sus estados miembros, a los que acusa de incoherencia. A su entender, no pueden presentarse como defensores de la paz y de la legalidad internacional mientras, en paralelo, mantienen dinámicas de sometimiento sobre distintos pueblos del continente.

En este contexto, la organización rechaza cualquier intento de confrontar a Washington desde el marco de la OTAN, a la que califica como una estructura de carácter imperialista. Para la CUP, esta alianza militar forma parte del mismo problema que dice combatir y no ofrece una alternativa real basada en la justicia internacional.

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