ERC y la CUP aspiran a ser juntas la primera fuerza soberanista en Madrid

ERC estudia fórmulas para presentar la candidatura conjunta sin renunciar a su identidad

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Junqueras quiere recuperar el poder en Madrid para ERC aliándose con la CUP/ Foto de archivo EP

 

ERC y la CUP han cerrado un preacuerdo para concurrir en coalición a las elecciones generales previstas para 2027. Las direcciones de ambos partidos trabajan desde hace semanas en un pacto que aspiran a anunciar únicamente cuando el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, active formalmente el calendario electoral, con el objetivo de evitar improvisaciones y llegar a la campaña con la arquitectura interna ya definida.

Un pacto avanzado y pendiente del aval de las militancias


Según fuentes conocedoras de la negociación, el entendimiento entre ERC y la CUP está muy perfilado, hasta el punto de que ya se ha acordado el reparto de posiciones en las listas de las cuatro circunscripciones catalanas. En Barcelona, Girona y Lleida, las cuatro primeras plazas corresponderían a ERC, mientras que la quinta quedaría en manos de la CUP. En Tarragona, el esquema se invierte parcialmente: la CUP encabezaría la candidatura y ocuparía también la cuarta posición, dejando a ERC los puestos segundo, tercero y quinto.

Este diseño, señalan las mismas fuentes, implicaría que ERC cedería a la CUP un escaño que considera prácticamente asegurado en Tarragona, un gesto que ambas direcciones interpretan como una apuesta estratégica para reforzar el bloque independentista en el Congreso. El acuerdo, en cualquier caso, deberá ser refrendado por las bases de los dos partidos mediante votación interna cuando se considere oportuno.

Competencia con Junts y el papel de Rufián en el tablero de la izquierda


La alianza se enmarca en un contexto de competencia directa con Junts per Catalunya por la hegemonía del independentismo en la Cámara Baja. ERC y la CUP llevan tiempo explorando fórmulas para presentarse como primera fuerza soberanista en Madrid, especialmente tras los resultados ajustados de 2023, cuando Junts igualó en escaños a ERC pese a obtener menos votos.

El clima político también ha favorecido la negociación. La atención mediática se ha centrado en las propuestas de Gabriel Rufián para articular un espacio común de izquierdas, una iniciativa que, según fuentes republicanas, ERC utilizó para forzar a EH Bildu y Compromís a desmarcarse públicamente de un eventual “frente amplio”. Ese movimiento permitió a Rufián modular su discurso y plantear un acuerdo más territorializado, en el que cada fuerza progresista mantuviera su representación en su ámbito natural.

Una CUP más pragmática tras el procés Garbí


El avance del pacto responde también a la evolución interna de la CUP. Tras perder su representación en el Congreso en 2023 y culminar en 2024 el llamado procés Garbí —una reorganización destinada a profesionalizar la estructura y abandonar el “no a todo”—, la formación anticapitalista ha adoptado una estrategia más orientada a ganar presencia institucional y ampliar su base social.

En este nuevo escenario, figuras como Lluc Salellas, alcalde de Girona, y el exdiputado Pau Juvillà han asumido un papel central en la negociación. Ambos pertenecen a un sector de la CUP más proclive a pactar con otras fuerzas independentistas. El propio Salellas accedió a la alcaldía gracias a un acuerdo con Junts y ERC, pese a que el PSC había sido la lista más votada en el municipio.

La dirección republicana da por hecho que su militancia respaldará la coalición. En cambio, la base cupaire se considera menos previsible, especialmente tras las últimas deserciones internas y la ausencia de un liderazgo consolidado.

Objetivo: atraer 100.000 votos y reforzar el bloque independentista


ERC estudia fórmulas para presentar la candidatura conjunta sin renunciar a su identidad, barajando nombres como “alternativa d’esquerres” para la coalición. La operación persigue sumar los cerca de 100.000 votos que la CUP obtuvo en anteriores convocatorias y que podrían situar a ERC como primera fuerza independentista en el Congreso.

Las direcciones de ambos partidos asumen que toda alianza implica riesgos, especialmente en el centro político, pero consideran que el balance global sería favorable y que el principal damnificado sería Junts. En 2023, pese a obtener 75.000 votos menos que ERC, la formación de Carles Puigdemont igualó su número de escaños.

Un acuerdo limitado a las generales y con la vista puesta en futuros pactos


Por ahora, la coalición no se trasladaría al ámbito municipal, donde ERC prefiere concurrir en solitario. Sin embargo, la dirección republicana contempla que este pacto pueda facilitar futuros entendimientos con el PSOE si los números permiten reeditar una mayoría progresista en el Congreso. En paralelo, los partidos analizan otras alianzas territoriales, como una posible reedición del acuerdo entre el PSOE y Nueva Canarias, con el que aspiran a optimizar escaños y contener el avance del PP y Vox.

La evolución de las conversaciones y la fecha de la convocatoria electoral marcarán los próximos pasos de una operación que podría reconfigurar el mapa independentista en las generales de 2027.

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