Illa envía un mensaje de "compromiso total" con la financiación singular para atraer a ERC a los presupuestos
El presidente de la Generalitat ha hecho llegar un mensaje de calma y compromiso directo a Esquerra Republicana en un momento decisivo para las cuentas públicas
La estrategia del Govern para aprobar los presupuestos de la Generalitat para 2026 ha dado hoy un paso de gigante. Salvador Illa ha aprovechado el Consejo Técnico para reafirmar su "compromiso total" con los acuerdos de investidura que lo llevaron a la presidencia. El jefe del ejecutivo ha querido disipar cualquier duda sobre la implementación del nuevo modelo de financiación y la aplicación de la ley de amnistía.
"Sé lo que tenemos que hacer, sé cómo hacerlo y sé que lo haremos", ha remachado el presidente, utilizando un tono de determinación para convencer a ERC de que el pacto se cumplirá de manera "escrupulosa y exacta". Este gesto se interpreta como un acercamiento definitivo para cerrar un acuerdo de presupuestos que podría estar más cerca que nunca.
La Hacienda propia en el epicentro de la negociación
Para Esquerra Republicana, la clave de cualquier entendimiento presupuestario pasa por hechos concretos en materia económica. En este sentido, las palabras de Illa sobre la gestión del 100% del IRPF y la creación de un consorcio para fiscalizar las inversiones en Catalunya responden directamente a las exigencias de los republicanos.
El presidente ha insistido en que el Govern se siente "orgulloso" de los pactos alcanzados y que su voluntad es avanzar sin dilaciones hacia la plena soberanía fiscal acordada.
Tras los Comuns, turno para ERC
Esta ofensiva diplomática de Illa llega apenas 24 horas después de que el Govern cerrara un acuerdo con los Comuns. El entendimiento con Jéssica Albiach, centrado en la limitación de la compra especulativa de vivienda, ya ha asegurado una parte del apoyo necesario, pero no es suficiente para la mayoría absoluta.
Ahora, con los Comuns en el bolsillo, el PSC centra todos sus esfuerzos en Esquerra Republicana con un objetivo en el horizonte: amarrar las cuentas para garantizar la estabilidad parlamentaria y demostrar que el bloque de la investidura se mantiene sólido a pesar de todo lo vivido hasta el momento.
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