Cuenta atrás para el MNAC: la justicia fija en 56 semanas el traslado de las pinturas de Sijena a Aragón
El juzgado de Huesca establece el 10 de mayo de 2027 como fecha límite para el retorno de los murales, en una resolución que choca con el calendario técnico propuesto por Catalunya
El conflicto por las pinturas murales del Monasterio de Sijena parece llegar a su final. Una reciente resolución judicial ha activado el cronómetro para el Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC), otorgándole un plazo de 56 semanas -hasta el 10 de mayo de 2027- para completar el delicado traslado de estas piezas románicas hacia territorio aragonés. Con este dictamen, la justicia busca cerrar una de las disputas patrimoniales más complejas y mediáticas de las últimas décadas, iniciada en 2014.
Un calendario definitivo para ejecutar la sentencia
La decisión de la jueza de Huesca surge en busca del punto medio entre las propuestas de ambas administraciones. Mientras que el MNAC solicitaba 64 semanas para garantizar la seguridad de las obras en el traslado, el Gobierno de Aragón pretendía reducir el proceso a solo 28. Finalmente, la resolución fija el plazo en 56 semanas, recortando tiempos en fases que la jueza considera ya superadas o que pueden agilizarse.
De este modo, se da por finalizada la etapa de diagnóstico y estudios previos. Además, el periodo de evaluación de riesgos se reduce de seis a cuatro semanas, bajo el argumento de que la instalación final es responsabilidad exclusiva de Aragón. A partir de este lunes, el museo catalán deberá justificar de manera documental y sucesiva el cumplimiento de cada fase del calendario.
Los costes y la logística: ¿quién asume la responsabilidad?
Uno de los puntos más espinosos de la resolución es la financiación del proceso. Según ha subrayado Pedro Olloqui, director general de Cultura del Gobierno de Aragón, el coste íntegro del traslado deberá ser asumido por el MNAC. Para la administración aragonesa, esta decisión es "irreversible" y pone fin a lo que denominan "filibusterismo procesal".
Sin embargo, el traslado de unas pinturas de esta magnitud no es solo una cuestión de dinero, sino de una logística de extrema fragilidad. La Generalitat de Catalunya se enfrenta ahora a un dilema logístico:
- El riesgo del traslado: El MNAC siempre ha alertado sobre la fragilidad de los murales y el peligro de daños irreparables durante el movimiento.
- La ejecución forzosa: Si el museo catalán incumple los plazos, Aragón estará facultado para ejecutar el proceso bajo su propia responsabilidad, pero repercutiendo los gastos nuevamente al centro catalán.
Incertidumbre política y técnica en Catalunya
A pesar de la claridad del calendario judicial, el panorama en Catalunya sigue marcado por la incertidumbre. Una de las grandes incógnitas es qué postura adoptará finalmente la Generalitat. Existe la posibilidad de que, ante la complejidad técnica y la reducción de los plazos de seguridad, Catalunya opte por delegar la responsabilidad del movimiento físico al Gobierno de Aragón, evitando así asumir los riesgos de posibles desperfectos durante el trayecto.
Por su parte, el Gobierno de Aragón ha evitado poner fecha a la exhibición pública de las obras en el Monasterio de Sijena. Una vez recibidas, se iniciará un proceso de verificación para comprobar su estado de conservación y diseñar la mejor instalación posible.
Claves del proceso de entrega
Este nuevo escenario obliga a las instituciones catalanas a mover ficha con rapidez en un entorno donde la presión judicial no admite más demoras, mientras los expertos en restauración cruzan los dedos para que la política no termine dañando un patrimonio que es, ante todo, historia compartida.
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