Borrell afirma que un ejército europeo impulsaría la integración política y advierte del debilitamiento de la OTAN
El ex alto representante de la Unión Europea defiende avanzar en una defensa común mientras alerta de la fragilidad de la alianza atlántica en el contexto actual con Estados Unidos
El debate sobre el futuro de la seguridad en Europa se intensifica en Barcelona con nuevas apelaciones a reforzar la integración política del continente a través de la defensa común.
El presidente del Cidob y ex alto representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Josep Borrell, sostiene que la creación de un ejército europeo supondría un avance decisivo en el proceso de construcción política comunitaria. En su intervención en la capital catalana, defiende que el contexto actual abre una oportunidad para profundizar en esa dirección.
Un debate estratégico en el Palau de Pedralbes
La reflexión se produce durante la apertura de la jornada 'War and Peace in the 21st Century. Defending Europe without the United States? The future of the European security', celebrada en el Palau de Pedralbes de Barcelona. El encuentro cuenta con la participación del conseller de Unión Europea y Acción Exterior de la Generalitat, Jaume Duch, y prevé su clausura con el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, junto al director del Cidob, Pol Morillas.
En este marco, Borrell sitúa la defensa europea como uno de los grandes debates del momento y plantea su posible papel como motor de integración, en paralelo a otros hitos históricos del proyecto comunitario.
La idea de un ejército europeo y la soberanía de los Estados
Las declaraciones llegan después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, haya manifestado que España está preparada para avanzar hacia un ejército europeo. Borrell apunta que esta idea cuenta con apoyo en la opinión pública europea, aunque reconoce que los líderes estatales muestran más cautela.
Esa prudencia, según explica, se vincula directamente con la soberanía nacional, al afirmar que "saben que el ejército es el último recurso de soberanía".
En este contexto, plantea una cuestión que enmarca el debate estratégico de la Unión Europea: "¿Es la defensa la fuerza motriz como lo fue la moneda, el euro hace 20 años, o hace más de 20 años? Esa es la pregunta".
La OTAN y la relación transatlántica bajo presión
Borrell analiza también el papel de Estados Unidos y el impacto de la administración de Donald Trump en la estabilidad de la OTAN. A su juicio, la alianza atlántica atraviesa un momento de debilitamiento interno, al señalar que "ha sufrido un debilitamiento interno sin precedentes debido a la agresividad del presidente Trump con respecto a algunos de sus aliados".
El ex alto representante sitúa este escenario en un contexto internacional marcado por conflictos en Oriente Medio y tensiones recurrentes en la política exterior occidental, recordando episodios como la invasión de Irak en 2003.
En este marco, sostiene que la relación transatlántica atraviesa un cambio profundo y que Europa debe replantearse su posición estratégica. En sus palabras: "Hemos estado viviendo durante mucho tiempo bajo el paraguas americano. Y algunos de nosotros, a algunos europeos, nos gustaría mucho seguir viviendo bajo el paraguas americano. Siempre y cuando el paraguas esté abierto".
Un desafío que redefine el papel de Europa
El ex alto representante advierte de que el reto europeo no se limita a cuestiones técnicas o presupuestarias, sino que tiene un carácter estructural. Lo define como un desafío "existencial, político y cultural" que afecta al conjunto del proyecto europeo.
En su análisis, subraya que la Unión Europea no puede mantener una dependencia excesiva en materia de defensa ni permanecer en una posición de vulnerabilidad estratégica.
Asimismo, afirma que el cambio en la relación con Estados Unidos supone un "cambio radical" en el panorama geopolítico y reconoce que existen dudas sobre la credibilidad de la OTAN como garantía de seguridad colectiva.
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