¿Habrá confluencia de izquierdas entre Podemos y Sumar? Se agotan las horas y continúan los reproches

Acusaciones de vetos y ruido mediático: la izquierda sigue a la gresca con las negociaciones de unidad. 

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EuropaPress 2793016 ministra trabajo yolanda diaz habla vicepresidente derechos sociales agenda

 

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Pablo Iglesias con Yolanda Díaz @ep

 

El viernes es el último día para que Podemos, Sumar, Izquierda Unida, Compromís, Los Comuns, Más Madrid - y la larga lista de partidos que hay a la izquierda del PSOE- consigan presentar una confluencia que les garantice un buen resultado en las elecciones generales del 23-J. Quedan pocas horas y el acuerdo de coalición debería presentarse, como máximo, este jueves, para que pueda ser ratificado por las militancias antes del viernes. Aunque todo es posible y también podría llegar el viernes in extremis sin someterse a la opinión de los afiliados de cada partido. Tras el resultado de las elecciones autonómicas y municipales, parecía una urgencia que se consiguiera una unidad entre estas formaciones, vistos los malos resultados que cosecharon por separado y los miles de votos que enterraron por no conseguir alcanzar los umbrales mínimos para obtener los escaños. Sin embargo, a dos días del límite para alcanzar el acuerdo, el ambiente está bastante enrarecido, con políticos filtrando las diferencias para lograr una confluencia - en vez de negociar en silencio-, y señalando que, una vez más, el problema está en los nombres y las siglas, esos cromos intercambiables que siempre aparecen en las negociaciones entre formaciones políticas. 

 

Pablo Iglesias ha sido el encargado de filtrar a la opinión pública los escollos que están dificultando esta confluencia. Según ha afirmado el líder emérito de Podemos en Rac1, existe una "presión" para que la titular de Igualdad, Irene Montero, esté "fuera" del proyecto de aglutinación de fuerzas progresistas en torno a Sumar. Iglesias critica que se caiga en "dinámicas" de "venganza" y "humillación" a Podemos pidiendo que se aparte a Irene Montero y tensa la negociación en un momento clave donde parece que no funcionarán las imposiciones. 

 

Con este gesto, Iglesias pretende presionar al resto de las fuerzas políticas en la recta final de las negociaciones. Del mismo modo, también está marcando una de las prioridades de la formación morada: sus nombres. Montero quiere un puesto relevante en las listas que le permita conservar el acta de diputada en la próxima legislatura. Por otro lado, parece que el resto de formaciones que van a acudir a la confluencia no quieren un nombre tan quemado como el de Montero - que ha sufrido un fuerte desgaste político en esta legislatura por infinidad de polémicas-, y no van a aceptar un nombre en sus listas que, más que sumar, pueda restar. 

 

¿QUIÉN IMPONE LOS "VETOS"?

 

El otro escollo en las negociaciones es Madrid, Valencia y Catalunya. Según Iglesias, Compromís, Más Madrid y los comunes son los principales culpables de que no avance la negociación. Afirma que estas tres formaciones "de ámbito territorial" están planteando vetos a dirigentes de la formación morada de cara a la confección de las listas de Sumar para las elecciones generales del 23 de julio.

 

Iglesias ha asegurado que no debe existir ningún veto de nombres en la confección de Sumar y ha apelado directamente a la vicepresidenta Yolanda Díaz para que diga que en su partido político "cabe todo el mundo" y no se plantee "ningún veto encima de la mesa". Sin embargo, el exlíder de Podemos no entiende que, lo que para ellos es un veto, para los demás puede ser una imposición. 

 

Avanzan las horas, seguimos sin acuerdo y parece que las diferencias entre los partidos, lejos de ser programáticas o de proyecto de país, vuelven a girar en torno a nombres y repartos de poder. De momento, las formaciones políticas a la izquierda del PSOE están volviendo a demostrar que pueden tener suficiente miopía como para conseguir que todo su espacio político se estrelle en las próximas generales. Según publicó.Con una lista de unidad, Sumar y Podemos y el resto de formaciones se alcanzarían más de 40 diputados. Por separado, ese movimiento se quedaría en el umbral de la veintena de escaños.

 

 

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