¿El independentismo cedió su voto para evitar la instalación de la derecha en Catalunya?
ERC sigue como primera fuerza independentista en votos pero deja de serlo en escaños
El independentismo ha perdido 9 diputados en Catalunya en las elecciones generales de este pasado domingo 23 de julio, donde obtuvieron 14 escaños en total respecto a las del 10 de noviembre de 2019, cuando ERC, Junts y la CUP sumaron casi el doble, 23.
ERC y Junts han logrado este domingo siete diputados --seis y uno menos, respectivamente--, y la CUP se ha quedado sin representación en el Congreso, cuando hace cuatro años alcanzó dos escaños.
En concreto, los republicanos han obtenido 462.662 votos (el 13,16%) --9,4 puntos porcentuales menos- -, y Junts también ha perdido apoyos (2,50 puntos porcentuales) con 392.544 votos y el 11,17% de los apoyos. La CUP, que el 10N consiguió 246.971 votos (el 6,37% del total), ahora ha registrado 98.751 votos --3,56 puntos porcentuales menos--, de manera que no ha logrado representación en ninguna de las cuatro provincias catalanas.
¿CÓMO SE EXPLICA ESTE DESCENSO?
Este descenso de voto independentista se explica por varios motivos claros, y para ello hay que tirar de hemeroteca y echar la vista atrás. En 2019, el independentismo se encontraba en un momento álgido tras la sentencia de los líderes del 1- O. Los ánimos estaban encendidos, con protestas que colapsaron la ciudad en noches que llegaron a saldarse con más de 100 heridos y 50 detenidos en Barcelona. Esta indignación se trasladó a las urnas, sin duda alguna.
Sin embargo, el pasado 22 de junio el Gobierno del PSOE y Unidas Podemos indultó a los líderes del movimiento independentistas que llevaban 1.328 días en prisión. Pedro Sánchez supo manejar esta 'patata caliente' y reconducir una situación que llevaba mucho tiempo encallada en la sociedad catalana.
Además de que se han apaciguado las aguas en la confrontación en Catalunya y España, la sociedad catalana, incluso muchos independentistas que no se sumaron a la llamada multitudinaria a la abstención, prefirieron ceder su voto a la formación socialista como forma de frenar el avance de la derecha y la ultraderecha.
La cuestión independentista sigue siendo una idea hipotética que revolotea en el aire de, cada vez, menos personas, pero el problema más inmediato para ellas era la posibilidad real de que aspectos como la lengua o la cultura catalana se vieran dañados por la acción de Vox si entraba al gobierno. Por lo tanto, el voto independentista pasó a ser un voto útil contra el bloque de derechas.
EL INDEPENDENTISMO TIENE LA LLAVE DE UN NUEVO GOBIERNO
A pesar del espacio que han perdido ERC y Junts, su peso es determinante en el Congreso, ya que son imprescindibles para que la izquierda se mantenga en el Palacio de la Moncloa, al depender PSOE y Sumar de sus apoyos en la investidura para revalidar el Gobierno de coalición de los últimos cuatro años de Pedro Sánchez con Unidas Podemos.
Después de estas elecciones, ERC dejará de ser la fuerza independentista con más escaños en el Congreso, al haber empatado a 7, frente a los 13 que obtuvo en 2019, con Junts. ERC lo que sí sigue es como primera fuerza independentista en votos en Catalunya, con 462.000 (412.000 menos), por los 392.000 de Junts, que se deja en el camino un diputado y 137.000 sufragios. De esta forma, los independentistas catalanes ven reducida su presencia en la Cámara Baja, ya que de los 23 diputados de 2019 pasan ahora a 14: entre ellos quedan atrás dos de la CUP, que sale del Congreso tras irrumpir por primera vez en las anteriores generales.
Y la pérdida de votos y de escaños se refleja por tanto en el porcentaje de respaldo a los tres partidos favorables a la independencia de Catalunya, que del 42,6% de 2019 descienden al 27,1%
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