La falta de conciliación lleva al 67% de las enfermeras en Catalunya a pensar en dejar su profesión
Un estudio del Sindicato de Enfermería Satse basado en la opinión de 515 profesionales advierte de que la mayoría de las enfermeras en el territorio catalán se ha planteado abandonar su carrera por las dificultades para equilibrar las obligaciones laborales y personales.
El informe se presenta dentro de una campaña que busca visibilizar el impacto que las condiciones laborales tienen en el bienestar y en el futuro profesional de quienes sostienen el sistema sanitario.
Las conclusiones se han dado a conocer en Barcelona en el marco de la iniciativa de sensibilización titulada 'Que no dejen tu vida en pausa', impulsada por la organización sindical para denunciar los problemas que afectan al colectivo.
Una encuesta que refleja el malestar del colectivo
Una investigación elaborada por el sindicato entre profesionales sanitarios del territorio catalán describe una situación de creciente preocupación dentro del ámbito asistencial. El sondeo recoge las respuestas de 515 participantes y dibuja un escenario en el que las dificultades para compatibilizar trabajo y vida personal condicionan la continuidad en la carrera.
Los resultados muestran que el 66,99% de las enfermeras reconoce haberse planteado abandonar su profesión por la falta de medidas que faciliten la conciliación. Al mismo tiempo, el 76,04% considera que las tensiones que se generan en el entorno laboral repercuten directamente en su vida personal.
Un nivel elevado de insatisfacción
El análisis también revela un amplio descontento respecto al equilibrio entre las obligaciones profesionales y la vida privada. El 61,86% de las personas encuestadas afirma sentirse “insatisfecho” con su nivel de conciliación.
Las consecuencias de esta situación, según las respuestas recogidas, afectan a diferentes ámbitos. El 61,27% asegura que los problemas para compatibilizar horarios repercuten en su salud mental, mientras que el 57,71% señala efectos negativos sobre su salud física.
Además, el impacto también se extiende al entorno social y familiar. El 55,27% indica que estas dificultades influyen en sus relaciones personales y familiares, y la mitad de los participantes considera que la situación acaba afectando incluso a su rendimiento en el trabajo.
Las causas que señalan las profesionales
Entre los factores que explican estas dificultades aparecen varios elementos vinculados a la organización del trabajo sanitario. El 65% apunta directamente a la falta de personal como uno de los principales motivos que dificultan la conciliación.
A ello se suman otros aspectos relacionados con la planificación de turnos y las condiciones laborales. El 40,86% menciona los cambios de turno imprevistos; el 34,04% señala la necesidad de trabajar fines de semana y festivos; el 33,41% critica la falta de antelación en los cuadrantes laborales, y el 24,14% identifica el trabajo nocturno como otro de los obstáculos.
Impacto en la trayectoria profesional
Las consecuencias no se limitan al plano personal. Según la encuesta, el 60,59% de las enfermeras cree que los problemas de conciliación afectan “mucho” a su desarrollo profesional.
En este contexto, el 43,69% afirma haber renunciado a oportunidades de formación. Además, el 23,50% reconoce haber descartado opciones laborales y el 19,22% indica que ha dejado pasar posibilidades de promoción dentro de su carrera.
Las medidas que plantea el sindicato
Ante este escenario, el sindicato propone diversas medidas que considera necesarias para mejorar las condiciones laborales del colectivo. Entre ellas destaca la generalización de la jornada laboral de 35 horas, la planificación anual de los turnos y la posibilidad de exención de turnos nocturnos para profesionales mayores de 55 años.
Estas propuestas forman parte de la nueva propuesta de Estatuto marco que el sindicato considera clave para avanzar hacia un modelo más sostenible para los trabajadores del sistema sanitario.
La secretaria autonómica de Satse en el territorio, Annabel Torres, insiste en la importancia de abordar esta cuestión de manera estructural y recuerda que “la conciliación no es un privilegio, sino un derecho laboral fundamental y una condición imprescindible para una sanidad pública de calidad”.
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