La AMB reivindica que la clave para frenar el cambio climático está en las administraciones locales
La delegación metropolitana defiende en Belém la necesidad de que los municipios accedan a financiación climática para luchar contra el metado y la reducción de emisiones
El Area Metropolitana de Barcelona (AMB) ha aterrizado en la COP30 de Belém (Brasil) con un mensaje claro: las grandes áreas urbanas necesitan más herramientas y presencia en la toma de decisiones globales si se quiere frenar el avance del cambio climático. Coincidiendo con el décimo aniversario del Acuerdo de París y a solo cinco años del horizonte 2030, la institución ha presentado sus estrategias en reducción de emisiones, transición energética y adaptación climática.
Un escenario global crítico: las temperaturas suben más de lo previsto
El inicio de esta cumbre climática ha venido marcado por el último informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), que alerta de un futuro preocupante: con las políticas actuales, la temperatura del planeta podría aumentar entre 2,5 y 2,9 °C este siglo, muy lejos del objetivo de 1,5 °C pactado en París.
En este contexto, la actuación de las ciudades y áreas metropolitanas se ha convertido en un elemento esencial para acelerar la transición energética y preparar los territorios ante fenómenos extremos como olas de calor, temporales marítimos o sequías. La delegación de la AMB formada por Guille López, vicepresidente de Acción Climática; Frederic Ximeno, director del área; y Ana Romero, directora de servicios del mismo ámbito, advierten de la necesidad de dar más recursos a las urbes para que puedan luchar contra el cambio climático.
Las ciudades reclaman voz propia y acceso a fondos
A lo largo de la cumbre, la AMB insistirá en la necesidad de que los gobiernos locales participen en la elaboración de los planes nacionales climáticos y, sobre todo, puedan acceder a financiación directa para desplegar soluciones efectivas.
Según Guille López, esta edición de la COP pone sobre la mesa “la necesidad de aumentar la ambición y reconocer el papel central de las administraciones locales”. El responsable metropolitano subraya que no es suficiente con depender de sistemas de refrigeración ante el aumento de temperaturas: “Las ciudades debemos apostar por medidas pasivas, como incrementar la vegetación urbana, para reducir el calor extremo”.
Una estrategia climática integral: energía, agua, residuos y movilidad
Desde que declaró la emergencia climática en 2021, la AMB ha impulsado numerosas políticas para reducir emisiones y preparar el territorio ante los efectos del calentamiento global. Estas acciones están alineadas con los objetivos de la Unión Europea: reducir un 55 % las emisiones en 2030 y lograr la neutralidad climática en 2050.
A día de hoy, el ente metropolitano trabaja en nuevos objetivos para 2035 y 2040, en consonancia con la nueva meta europea de reducir un 90 % las emisiones para 2040. La magnitud de su impacto es notable: la AMB tiene capacidad de influir en más del 45 % de las emisiones territoriales, que en 2024 alcanzaron los 5,5 millones de toneladas de CO₂ equivalente.
Esta acción transversal se articula a través de planes como:
- PMEC 2030 (Energía y clima)
- PECIA (Ciclo integral del agua)
- PREMET (Prevención y gestión de residuos)
- PMMU (Movilidad urbana)
Reducción del metano: un compromiso clave
Uno de los pilares más destacados que han expuesto en Belém es su estrategia para reducir las emisiones de metano (CH₄), un gas con un poder de calentamiento global 28 veces superior al CO₂. Gracias a la gestión de residuos orgánicos en los ecoparcs y la captación de biogás en los vertederos metropolitanos, la AMB evita cada año 3.678 toneladas de metano, lo que equivale a más de un millón de toneladas de CO₂ en una década.
Durante la cumbre, los representantes metropolitanos han mantenido reuniones con la Secretaría del Global Methane Pledge, donde han compartido buenas prácticas en la gestión del depósito controlado de la Vall de Joan.
Transición energética: energía solar, biogás y comunidades locales
La AMB también ha destacado sus proyectos para avanzar hacia un modelo renovable y descentralizado, con más de 18 MWp de potencia fotovoltaica instalada y estudios para aumentar su capacidad con energía eólica y biogás.
Además, impulsa la rehabilitación energética de viviendas —más de 4.000 hogares ya se han beneficiado— y fomenta las comunidades energéticas a través del programa La Teulada, que conecta sostenibilidad, participación ciudadana y justicia energética.
Adaptarse a los impactos: sequía, calor extremo y erosión costera
El territorio metropolitano sufre cada año más episodios de sequía, olas de calor y temporales, por lo que la AMB trabaja en varios frentes para reforzar su resiliencia:
- Recuperación del litoral: proyectos de restauración de playas y ecosistemas para reducir la vulnerabilidad ante los temporales.
- Gestión avanzada del agua: el 25 % del agua utilizada ya procede de fuentes regeneradas, reduciendo la dependencia de los recursos naturales.
- Red de refugios climáticos: más de 600 espacios habilitados en 30 municipios para proteger a la ciudadanía, especialmente a la población más vulnerable.
En este ámbito, la AMB ha compartido su estrategia con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la fundación ECODES.
La AMB se suma a la iniciativa internacional "Beat the Heat"
Durante la COP30, la institución se ha adherido a Beat the Heat Implementation Drive, una iniciativa de Naciones Unidas y más de 80 actores internacionales para reforzar la resiliencia urbana ante el calor extremo.
Esta alianza se articula en tres líneas prioritarias:
- Evaluar la vulnerabilidad térmica e integrar planes de acción climática.
- Diseñar infraestructuras verdes y soluciones basadas en la naturaleza, como corredores vegetales o códigos urbanísticos más eficientes.
- Promover tecnologías de refrigeración sostenibles en edificios públicos.
Hacia una transición justa y con cohesión social
La AMB defiende que la transición climática debe ser también una transición social y territorialmente justa. Proyectos como La Teulada o las comunidades energéticas locales buscan que la ciudadanía pase de ser simple consumidora a convertirse en productora y consumidora, reduciendo desigualdades y fomentando la participación.
El Plan Director Urbanístico (PDU) marca el camino hacia un modelo metropolitano más compacto, verde y resiliente, donde el urbanismo y la acción climática se entiendan como piezas inseparables.
De los compromisos globales a las soluciones locales
Con su participación en la COP30, la AMB reafirma su compromiso de traducir los grandes pactos internacionales en políticas concretas, diseñadas desde la escala metropolitana y pensadas para proteger a la ciudadanía.
La institución quiere situar la dimensión metropolitana en el centro de la conversación climática global y demostrar que las soluciones locales son imprescindibles para afrontar la emergencia climática que marca nuestro tiempo.
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