Una joyera, una profesora y una empresaria: los testimonios que complican la defensa de Jordi Pujol Ferrusola

Tres cuentas andorranas, movimientos millonarios y operaciones no autorizadas apuntalan la tesis de una red financiera opaca

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Pujol ferrusola
Jordi Pujol Ferrusola, señalado por los testimonios Foto: EP

 

La vista que se celebra en la Audiencia Nacional contra la familia Pujol Ferrusola está sacando a la luz un patrón financiero que complica aún más la causa: cuentas bancarias en Andorra a nombre de ciudadanos catalanes registraron ingresos y salidas de fondos vinculados a Jordi Pujol Ferrusola sin que, según declararon sus titulares, tuvieran conocimiento de esas operativas.

Uno de los episodios más ilustrativos es el de Montserrat Esteve, joyera con establecimiento próximo al despacho barcelonés del primogénito del expresident. Durante aproximadamente un año, Pujol Ferrusola adquirió piezas de oro y diamantes hasta acumular una deuda de 13,4 millones de pesetas en 1999. Según explicó la comerciante ante el tribunal, cuando reclamó el pago, él le planteó no abonarlo en Barcelona y hacerlo mediante ingreso en una cuenta andorrana.

Esteve había abierto cuenta en el Principado en 1998 por recomendación de su gestor, que le sugirió operar allí si tenía clientes en ese país. El 7 de julio de 1999 recibió el importe adeudado en una cuenta de Andbank. La orden de ingreso la firmaba Josep Maria Pallerola, gestor vinculado a Pujol Ferrusola y a quien la joyera aseguró no conocer.

Días después, esa misma cuenta registró movimientos adicionales: ingresos por importes que superaban los 50 millones de pesetas y otros casi tres millones más, fondos que se destinaron a la adquisición de divisas —más de 347.000 dólares—. La empresaria fue tajante en sala: nunca otorgó poderes para que terceros gestionaran su cuenta ni autorizó transferencias de ese tipo. La acusación sostiene que operaciones similares presentan indicios compatibles con blanqueo de capitales.

En paralelo, el juicio ha puesto el foco en otras cuentas utilizadas como canal financiero. Carmen Juanola, profesora de bachillerato, reconoció que en 2004 se abrió una cuenta en Andorra por iniciativa de su marido. Desde esa posición se transfirieron 105.000 euros a una cuenta vinculada a Jordi Pujol Ferrusola. Juanola afirmó desconocer los detalles y aseguró que no intervino en la gestión.

Su esposo, Xavier Plana, sí admitió una relación personal y empresarial con el hijo del expresident. Declaró haber recibido en 1997 un préstamo personal de siete millones de pesetas y haber mantenido vínculos mercantiles con sociedades relacionadas con Pujol Ferrusola, incluida la firma Iniciatives Marketing i Inversions. Parte de los pagos derivados de proyectos empresariales acabaron, según la documentación incorporada a la causa, en cuentas andorranas del propio Pujol Ferrusola.

Otro testimonio relevante fue el de Catalina Jurado, viuda y antigua empresaria del sector del mueble. Relató que, tras necesitar liquidez para afrontar pagos laborales, un gestor bancario le indicó que debía transferir seis millones de pesetas a una cuenta titularidad de Jordi Pujol Ferrusola y Mercè Gironès. Posteriormente, recibió en Barcelona el dinero en efectivo a través de una intermediaria. Según el escrito de acusación, este tipo de mecanismos habría permitido introducir fondos en cuentas andorranas eludiendo los controles sobre salida de capitales desde España.

La Fiscalía sostiene que estos movimientos formarían parte de una operativa estructurada para canalizar dinero a través de terceros y posiciones financieras en el extranjero. El juicio continúa desgranando una arquitectura de cuentas cruzadas, préstamos y compensaciones cuya legalidad es ahora objeto de examen judicial.

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