Catalunya en alerta: Casi uno de cada cuatro catalanes vive en riesgo de pobreza o exclusión social

La infancia, las familias con hijos, las personas desempleadas y los colectivos de origen extranjero concentran la mayor parte de la vulnerabilidad, pese al crecimiento de la renta media en 2025

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Informe. Perfiles de Pobreza.
Casi uno de cada cuatro catalanes bajo el riesgo de pobreza Foto: EP

 

Catalunya terminó el año 2025 con un 24,8% de su población en riesgo de pobreza o exclusión social, ocho décimas más que en 2024 y por encima de la media de la Unión Europea, según la Encuesta de Condiciones de Vida publicada por el Idescat. El informe refleja un país en el que la renta media crece, pero donde la mejora económica no llega a todos por igual, y la brecha entre quienes más tienen y quienes menos persiste.

 

Casi un cuarto de la población en la cuerda floja

 

La tasa AROPE, indicador europeo que mide el riesgo de pobreza o exclusión, subió al 24,8% en Catalunya en 2025, frente al 24,0% del año anterior. Esto implica que aproximadamente 1,9 millones de personas viven en hogares con ingresos por debajo del umbral de pobreza, sufren privación material y social severa o presentan baja intensidad laboral.

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Datos sobre tasa AROPE en Catalunya  Imagen generada con IA

 

Dentro de este indicador, la tasa de riesgo de pobreza alcanza el 18,9%, 1,5 puntos más que en 2024. La privación material y social severa afecta al 8,9% de la población, tres décimas más, mientras que la baja intensidad laboral se sitúa en el 5,9%, dos décimas menos que el año anterior.

En comparación con otros territorios, Catalunya supera ligeramente la media española, que se sitúa en 25,7%, y se mantiene claramente por encima de la media de la UE-27, que era del 21,0% en 2024. Lo que evidencia que estamos ante un problema estructural.

 

Infancia y familias con hijos, los más afectados

El impacto de la pobreza es especialmente grave entre la infancia. Entre los menores de 16 años, la tasa AROPE alcanza el 36,1%, 1,3 puntos más que el año anterior. Esto significa que más de uno de cada tres niños en Catalunya crece en hogares que no cumplen con los mínimos de ingresos o condiciones materiales considerados aceptables a nivel europeo.

En el grupo de edad de 16 a 64 años, la tasa se sitúa en el 24,5%, nueve décimas más que en 2024, mientras que entre las personas de 65 años o más es del 17,3%, tres décimas por encima del año anterior. 

La composición de los hogares también marca diferencias significativas. Los hogares sin hijos dependientes presentan una tasa AROPE del 18,7%, ligeramente inferior a la del año anterior, mientras que los hogares con hijos dependientes alcanzan el 30,8%, con un aumento de 2,3 puntos en un solo año. Lo que evidencia el peso económico que supone la crianza, el coste de la vivienda y la conciliación para las familias, que no logran salir del riesgo de pobreza.

 

Nacionalidad, empleo y educación: tres brechas decisivas

La nacionalidad es un factor determinante en el riesgo de pobreza. Entre la población de 16 años o más, la tasa AROPE global es del 22,9%, pero se dispara hasta el 48,6% entre las personas de nacionalidad extranjera, casi el triple que entre quienes tienen nacionalidad española.

 

El vínculo con el mercado laboral también marca diferencias. La tasa AROPE entre desempleados es del 55,2%, con un incremento de 5,7 puntos respecto a 2024, mientras que entre los ocupados se mantiene en el 16,4%, apenas dos décimas más. Entre jubilados, la tasa baja al 13,1%, y entre otros inactivos, como estudiantes o personas dedicadas a cuidados y tareas del hogar, sube al 39,0%.

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Así se reparte la pobreza por nacionalidad, educación y situación laboral  Imagen generada con IA

El nivel educativo actúa como un escudo frente al riesgo de pobreza. Las personas con educación primaria o inferior presentan una tasa AROPE del 34,7%, mientras que quienes completan estudios secundarios de segundo ciclo registran un 24,2% y la población con estudios superiores un 12,6%. Esto evidencia que a mayor formación, menor vulnerabilidad, aunque persiste un segmento de riesgo incluso entre personas con estudios medios.

 

Dificultades materiales y vida cotidiana

Los indicadores de privación material ponen cifras concretas a la vulnerabilidad. El 35,5% de la población declara no poder afrontar un gasto imprevisto de 900 euros. Casi tres de cada diez personas no pueden permitirse una semana de vacaciones al año.

El mantenimiento de la vivienda a temperatura adecuada sigue siendo un problema para el 16,8% de la población, aunque se observa una ligera mejora respecto al año anterior. Por otro lado, el 14,2% declara retrasos en el pago de gastos de vivienda.

 

Crecimiento de la renta, desigualdad persistente

Los ingresos medios netos de los hogares catalanes en 2024 alcanzan los 43.889 euros por hogar y 17.262 euros por persona, con incrementos del 4,6% y 4,3% respecto al año anterior. No obstante, la distribución sigue siendo desigual: el 20% de la población con mayores ingresos concentra 4,7 veces más renta que el 20% más pobre.

 

El umbral de pobreza y el valor del “alquiler imputado”

El umbral de riesgo de pobreza, calculado como el 60% de la mediana de ingresos por unidad de consumo, sube un 4,1% en 2025, situándose en 13.862 euros anuales para una persona sola y en 29.109 euros para un hogar de dos adultos y dos niños. Con este umbral, la tasa de pobreza en Catalunya es del 18,9%, aunque baja al 14,3% si se aplica el umbral estatal del INE.

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El umbral de riesgo de pobreza en Catalunya y España  Imagen generada con IA

Bienestar subjetivo: mejorar cifras pero no la vida diaria

Más allá de los ingresos, la encuesta mide la satisfacción vital y la confianza en los demás. La media de satisfacción se mantiene en 7,2 sobre 10, sin diferencias de género, aunque las personas en riesgo de pobreza puntúan 6,9 frente a 7,3 de quienes no lo están. Los jóvenes de 16 a 29 años muestran mayor satisfacción vital (7,5) y confianza (6,5), mientras que los mayores de 65 años se sitúan en 7,0 y 6,1 respectivamente.

 

Los datos del Idescat muestran una Catalunya con tensiones sociales. Los ingresos aumentan, pero también lo hace el riesgo de pobreza o exclusión social. La infancia, las familias con hijos, las personas desempleadas, los colectivos con menor formación y los de origen extranjero concentran gran parte de esta vulnerabilidad.

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