Gisèle Pelicot lanza un mensaje a todas las mujeres: "No tengáis vergüenza y no sois culpables. Hablad"
Publica libro y recibe la encomienda de la orden del mérito civil de manos de Pedro Sánchez: "Francia coge mucho ejemplo de España"
La francesa Gisèle Pelicot, víctima de las violaciones organizadas durante una década en su domicilio por su exmarido Dominique Pelicot -condenado a 20 años de prisión- ha explicado que su estatus de víctima terminó después del juicio y ha instado a las mujeres que sufren violencia sexual a no tener "vergüenza ni culpa", al tiempo que les ha pedido que "hablen".
"La vergüenza la llevé encima de mí durante todo este juicio y en ese momento fue cuando dije 'la vergüenza debe cambiar de bando' (...) No hace falta aislarse, tienen que estar acompañadas, hablar. No tenemos que tener vergüenza y no somos culpables de absolutamente nada. Cuando eres víctima, te sientes tan, tan culpable. Lo que le quiero decir a todas las mujeres: no tengáis vergüenza y no sois culpables. Hablad", ha añadido Gisèle Pelicot en una entrevista con un reducido grupo de periodistas, entre ellos Europa Press, este martes en Madrid.
Fue durante el juicio en Avignon (Francia) en septiembre de 2024 cuando dijo la frase "la vergüenza debe cambiar de bando", palabras que han sido adoptadas por el movimiento feminista en todos los países. Originalmente las dijo la abogada Gisèle Halimi en 1974, cuando representó a una pareja de belgas que habían sido violadas por tres hombres ese verano en una playa cerca de Marsella. Su objetivo era que los juicios por violencia sexual no fuese a puerta cerrada. Pelicot, de 63 años, siguió este ejemplo para evitar que los acusados estuvieran "protegidos".
"Necesito pensar que mis 50 años de matrimonio no han sido una mentira. Si no, estaría muerta desde hace muchísimo. Ese estatus de víctima era algo que llevaba en el momento de la revelación, durante el juicio. Pero se termina después del juicio. Necesitaba terminar, reapropiarme de mi vida, reinventar mi vida. Es importante. Es una forma de decir a todas las mujeres que sufren violencia sexual que hace falta hablar, estar acompañada y no aislarse", ha apuntado.
"Francia coge mucho ejemplo de España" en materia de violencia sexual
Pelicot va a recibir este martes la encomienda de la orden del mérito civil a manos del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y en ese sentido ha asegurado que se trata de "un gran honor" porque España "ha estado sumamente motivada" para luchar contra la violencia contra las mujeres.
"Sé que España ha estado sumamente motivada por la violencia ejercida contra las mujeres, muy preocupada, muy responsable del asunto. Francia coge mucho ejemplo de España y para mí es un honor ser recibida en vuestro país porque sé que todas las mujeres españolas han venido también a apoyarme en el juicio y me ha dado muchísima fuerza. Les doy las gracias a todas", ha explicado para después ensalzar la ley del consentimiento en España. "Siento mucha responsabilidad, verdaderamente, porque en vuestro país, en España, estáis un poco más avanzados que en Francia. La ley del consentimiento se ha votado un poco después que este juicio", ha defendido.
Ahora publica 'Un himno a la vida' (Lumen), donde narra lo que supuso para ella -aunque también para sus hijos- el juicio en el que su exmarido Dominique Pelicot y otros 50 hombres fueron juzgados por las violaciones que sufrió durante casi una década en secreto, porque su marido la drogaba e invitaba a desconocidos a que abusaran de ella.
Pelicot ha reconocido que cuando era más joven, no se sentía "sumamente preocupada por el feminismo" porque para ella lo "esencial" era tener una familia. Le inquietaban los "ecos" que le llegaban, pero nunca se ha considerado una "feminista radical".
Sin embargo, su decisión de que el juicio fuese un proceso a audiencia pública, cree que ha aportado un "pequeño granito de arena" al movimiento. "Veo que esto ha afectado a muchas mujeres. Tantas mujeres se han visto afectadas por la violencia sexual, no lo imaginaba cuando me sucedió lo que me sucedió. Pensaba que había sido la única. Nunca hubiese imaginado la amplitud que esta violencia ejerce contra las mujeres", ha añadido.
Ahora sí se siente más "preocupada" por temas feministas y está más involucrada, aunque no se describe a ella misma como "una "heroína". "Me siento como una despertadora de conciencias, es verdad que creo que he despertado conciencias en cuanto a la violencia de las mujeres", ha explicado.
Pese a que desde muy pequeña conoció el "sufrimiento" de cerca cuando perdió a su madre con nueve años, "nunca" se ha autorizado a "tirar la toalla". También con la muerte de su padre y su hermano conoció el "dolor" y el duelo".
"Mi historia hace eco. Hay muchísimas mujeres que se han visto identificadas porque esto hace eco con su propio sufrimiento. Por supuesto que todo lo que he vivido es sumamente doloroso. He atravesado el horror, pero afortunadamente no tengo recuerdos. Cuando vemos lo que he vivido, digo: 'ni uno de ellos tuvo pena ni se sintió mal por mí, ninguno de ellos denunció'. Es una barbarie. Pero quiero decir que he podido levantarme, reconstruirme. Y esto es algo que quiero transmitir (...) Es un mensaje de esperanza", ha dicho.
Aunque no siempre se ha sentido comprendida, la francesa ha explicado que ella no vive ni con ira ni con cólera. Sí con indignación por la traición cometida, pero no enfado.
"Lo que hay detrás es algo que es aterrorizante, pero he tenido tres hijos con él. Hemos compartido cumpleaños, vacaciones, Navidades, hemos conseguido cosas juntos y todas esas cosas no las puedo borrar. Por supuesto no puedo abstraerme, pero esto es parte de la cicatriz, que se va a mantener brillante hasta la final de mis días. Necesito agarrarme a esos buenos recuerdos. Es lo que me ha estado construyendo mis 63 años de vida", ha remachado.
La sumisión química forma parte de la "dominación masculina"
"Siempre había sido una mujer libre, independiente financieramente y cuando no estaba de acuerdo con él (Dominique Pelicot) le decía que no. Encontró la manera de hacerlo a través de la sumisión química y es algo aterrador. Hay muchos hombres que se comportan así, pero hay mucha gente que no denuncia lo que pasa. Los hombres que iban no denunciaban. Nos dice mucho sobre la masculinidad. La sumisión química es un tipo de violencia y la violencia es una dominación masculina. Hay que hacerse preguntas sobre la manera de comportarse y espero que este juicio haya removido conciencias", ha apuntado.
Aun así, Pelicot pide que no se haga "una amalgama" de todos los hombres, aunque se interrogue su comportamiento. "Tengo hijos, amigos hombres que estaban totalmente revueltos cuando escucharon lo que sucedió con estos individuos. Este libro es una manera de cambiar un poco la idea sobre el comportamiento de los hombres y de las mujeres. Podemos vivir juntos en armonía", ha añadido.
Desde los 15 años Pelicot se preguntó cual era su "misión en este planeta" y ahora ha explicado que la respuesta a esta pregunta se la dieron el 2 de septiembre de 2024 cuando se opuso a la puerta cerrada del juicio. "Nunca hubiese imaginado el alcance de todo esto".
En el libro, explica que una de sus hijas, Caroline Darian, sospecha que su padre también usase la sumisión química con ella y que su nieto, Nathan -que cuando comenzó el juico tenía 15 años- también denunció a Dominque Pelicot por agresión sexual durante su infancia. Ahora la relación de Gisèle Pelicot con su familia es de "paz" y han vuelto a unirse después del distanciamiento que tuvieron tras el juicio.
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