Madrid afronta un 8M con dos marchas simultáneas que reflejan la fractura del movimiento feminista
Una convocatoria impulsada por el Movimiento Feminista de Madrid y otra organizada por la Comisión 8M coinciden este domingo a la misma hora en la capital española con recorridos distintos y reivindicaciones que evidencian las diferencias internas dentro del feminismo.
La jornada del Día Internacional de la Mujer vuelve a desarrollarse con dos manifestaciones paralelas que comparten horario pero mantienen enfoques políticos y sociales diferenciados.
La agenda de movilizaciones del Día Internacional de la Mujer sitúa nuevamente a Madrid como escenario de dos grandes manifestaciones feministas que avanzan de forma simultánea por distintas zonas de la ciudad.
Un 8M con dos movilizaciones paralelas en la capital
La celebración del 8 de marzo en Madrid vuelve a mostrar la división existente dentro del feminismo organizado. Este domingo se desarrollan dos manifestaciones distintas que recorren el centro de la ciudad al mismo tiempo, aunque parten desde lugares diferentes y defienden planteamientos propios.
Una de ellas está convocada por el Movimiento Feminista de Madrid, que ha anunciado una marcha que arranca a las doce del mediodía desde la plaza de Cibeles y finaliza en la Plaza de España. La movilización se articula bajo el lema “Frente a la barbarie patriarcal, feminismo internacionalista” y añade el sublema “Ni veladas, ni explotadas, ni prostituidas”.
Al mismo tiempo, la Comisión 8M impulsa otra manifestación que parte desde Atocha y concluye en la estación de metro de Sevilla. En este caso, la convocatoria se desarrolla bajo el lema “Feministas Antifascistas. Somos más. En todas partes”.
La coincidencia horaria de ambas marchas subraya una fractura que se mantiene desde hace varios años dentro del movimiento feminista madrileño.
El origen de la división del movimiento
La separación entre ambas corrientes se ha consolidado con el paso del tiempo a partir de debates ideológicos y políticos que han marcado el rumbo de diferentes organizaciones feministas.
Entre las principales discrepancias figuran cuestiones relacionadas con el enfoque sobre la prostitución o la interpretación de la legislación sobre identidad de género. Mientras algunos sectores defienden una agenda abolicionista centrada en la eliminación de la prostitución, otros colectivos priorizan la ampliación de derechos para las personas trans y la defensa de un feminismo inclusivo.
Este desacuerdo ha llevado a que las movilizaciones del 8 de marzo en Madrid se convoquen por separado desde hace varios años, generando manifestaciones con consignas y prioridades distintas.
Las reivindicaciones del Movimiento Feminista de Madrid
La manifestación convocada por el Movimiento Feminista de Madrid sitúa en el centro de su discurso la defensa de un feminismo internacionalista y la denuncia de lo que consideran múltiples formas de opresión contra las mujeres.
Entre sus reivindicaciones destaca la crítica a lo que describen como “todas las formas del velado de las mujeres”. Desde esta organización sostienen que estas prácticas constituyen “manifestaciones de un sometimiento que les impedirá desde el control sobre su propio cuerpo al desarrollo de su vida en la sociedad”.
El colectivo afirma que existe “un genuino movimiento de mujeres nacidas en contextos islámicos, tanto en España como globalmente, en lucha contra la imposición del velo”.
Además, las convocantes defienden la necesidad de garantizar la separación entre religión e instituciones públicas. En ese sentido reclaman que ninguna confesión intervenga en la escuela pública ni en la vida institucional y plantean la definición del Estado español como un Estado laico.
La abolición de la prostitución como bandera política
Uno de los pilares centrales del discurso de este sector del feminismo es la defensa de un modelo abolicionista respecto a la prostitución.
Las organizadoras consideran que esta posición permite proteger a las mujeres y garantizar alternativas para quienes se encuentran en esta situación. Desde el movimiento sostienen que “la legalización de la prostitución equivale a capitular ante la violencia contra las mujeres”.
También afirman que “la izquierda del ‘sólo sí es sí’ tiene la obligación de luchar por la abolición de la prostitución: si el consentimiento es un derecho fundamental, no se puede comprar”.
En esta misma línea sostienen que “negar que la prostitución es violencia machista también es negacionismo, lo haga la izquierda o lo haga la derecha”.
El colectivo también critica al Gobierno por lo que considera un incumplimiento del compromiso de implantar un modelo abolicionista durante la actual legislatura.
Denuncias sobre conflictos, desigualdades y ultraderecha
El Movimiento Feminista de Madrid vincula sus reivindicaciones con problemáticas globales. En su discurso denuncia lo que denomina “barbarie patriarcal de las guerras, genocidios y masacres contra la población”.
Las organizadoras sostienen que la misoginia atraviesa tanto el ámbito público como el privado y remarcan que “la barbarie patriarcal está también en el interior de las casas”.
Asimismo, el movimiento alerta sobre el avance de la ultraderecha, a la que acusa de negar la necesidad de combatir la violencia machista y de promover el desmantelamiento de los sistemas públicos.
Entre sus propuestas se encuentran la defensa de los servicios públicos como garantía de igualdad de oportunidades, la creación de un sistema público de cuidados que no recaiga principalmente sobre las mujeres, la regularización de las mujeres migrantes y la eliminación de cualquier forma de explotación laboral basada en la subordinación económica femenina.
La propuesta política de la Comisión 8M
La segunda gran manifestación del 8M madrileño está organizada por la Comisión 8M, que plantea una movilización con un fuerte componente antifascista e internacionalista.
Desde esta organización explican que la convocatoria se enmarca “en un contexto de respuesta global por los derechos y libertades desde múltiples territorios”.
También consideran que la manifestación constituye “una demostración de mayoría social frente al fascismo y una reafirmación del feminismo como movimiento social organizado, con implantación territorial y con gran capacidad de articulación con el resto de movimientos sociales”.
Un feminismo conectado con conflictos globales
La Comisión 8M defiende una visión del feminismo que vincula las luchas locales con procesos internacionales. Según su análisis, el contexto global actual está atravesado por “lógicas de guerra, desplazamientos forzosos, racismo, políticas de empobrecimiento y avance en los gobiernos de fuerzas autoritarias”.
El colectivo sostiene que la defensa de los derechos de las mujeres y de las disidencias no puede separarse de estas dinámicas globales.
En ese marco menciona situaciones como el conflicto en Palestina, los desalojos en La Cañada o las detenciones del ICE en Estados Unidos. Desde la organización consideran que estos fenómenos responden a una misma lógica que normaliza la expulsión y la violencia sobre determinados cuerpos y territorios.
Derechos sociales y agenda feminista
La agenda reivindicativa de la Comisión 8M incluye la defensa de los servicios públicos, el derecho a la vivienda, la protección efectiva de las personas trans y la garantía de los derechos sexuales y reproductivos.
El colectivo considera que estas demandas forman parte de una agenda feminista internacional frente a políticas que describen como reaccionarias.
Desde la organización también subrayan la importancia de la lucha contra las violencias machistas como uno de los ejes centrales de la movilización.
El foco en las trabajadoras del hogar y de cuidados
Dentro de las reivindicaciones destacadas este año aparece la situación de las trabajadoras del hogar y de cuidados.
La Comisión 8M señala que muchas de estas profesionales han denunciado públicamente abusos, impunidad y situaciones de desprotección en un sector marcado por la precariedad laboral y la desigualdad estructural.
El colectivo considera imprescindible visibilizar estas problemáticas dentro del movimiento feminista y situar la defensa de los derechos laborales en el centro del debate social.
Un final festivo tras la movilización
Después de la manifestación, la Comisión 8M organiza un encuentro denominado “tardeo feminista” con el objetivo de ocupar colectivamente el centro de la ciudad.
La actividad incluye actuaciones musicales, sesiones de DJ e intervenciones públicas que buscan prolongar la movilización más allá de la protesta en las calles.
Evolución de la participación en los últimos años
Las cifras de asistencia reflejan cómo han evolucionado las movilizaciones feministas en Madrid desde que el movimiento comenzó a marchar dividido.
En 2025 participaron unas 34.500 personas en total en las dos manifestaciones celebradas en la capital, según los datos oficiales. La Comisión 8M reunió por la mañana a 25.000 asistentes según la Delegación del Gobierno, aunque las organizadoras elevaron la cifra hasta 80.000.
Aquella marcha se desarrolló bajo la lluvia y estuvo marcada por consignas en defensa de los derechos de “todes”, además de reivindicaciones antirracistas como la petición de “papeles para todas”.
La movilización del Movimiento Feminista de Madrid congregó ese mismo año a 9.500 personas según la Delegación del Gobierno, mientras que las convocantes estimaron al menos 20.000 participantes. Durante la marcha se defendió una agenda abolicionista global y se escucharon consignas contra la prostitución, descrita por algunas manifestantes como una práctica que “enseña a violar”.
El contraste con los años anteriores es notable. Cuando el feminismo marchaba unido en la capital, especialmente en 2018 y 2019, las manifestaciones del 8 de marzo llegaron a reunir cerca de 300.000 mujeres en Madrid.
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