Cae la "sede" del crimen en Blanes: cuatro detenidos tras convertir un bar en un punto de venta criminal

El establecimiento operaba bajo la permisividad de su dueño

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Una operación policial desmantela un punto importante en el tráfico de drogas en Blanes. Foto: Mossos

 

La tranquilidad de la calle Santiago Rusiñol, en el corazón de Blanes, se vio interrumpida el pasado sábado por un despliegue policial de gran envergadura. Lo que a simple vista parecía un bar de barrio convencional, se había transformado, según las investigaciones de los Mossos d’Esquadra, en un centro logístico para el tráfico de sustancias estupefacientes y la actividad de una red criminal organizada.

 

Una operación coordinada bajo el 'Pla Kanpai'

La intervención, que se enmarca en el dispositivo de seguridad Pla Kanpai, comenzó a las siete de la tarde y se prolongó hasta la medianoche. Durante cinco horas, una cuarentena de agentes —incluyendo la Unidad de Seguridad Ciudadana de Blanes, los efectivos del ARRO de Girona, la Policía Local con su unidad canina y miembros de la Policía Nacional— blindaron el establecimiento para realizar una entrada administrativa que terminó destapando múltiples delitos.

 

El papel del propietario y la red criminal

El balance del operativo se cerró con cuatro arrestos significativos. Tres de los detenidos eran individuos con un amplio historial delictivo que utilizaban el local como base de operaciones para la venta de droga. Sin embargo, la detención más destacada fue la del propietario del establecimiento.

A pesar de no tener antecedentes previos, el dueño ha sido acusado de delitos contra la salud pública y pertenencia a grupo criminal, al confirmarse que permitía y colaboraba con las ventas ilícitas en su negocio. Además, se le suma un cargo contra el derecho de los trabajadores, tras constatarse que el personal del local carecía de cualquier tipo de contrato laboral.

 

Droga, efectivo y armas blancas

El registro del local y la identificación de los presentes arrojaron pruebas contundentes de la actividad ilegal que allí se desarrollaba:

  • Sustancias intervenidas: Se incautaron diversas dosis de cocaína y hachís listas para su distribución.
  • Dinero en metálico: La policía confiscó 2.680 euros en efectivo, presuntamente procedentes de la venta de narcóticos.
  • Sanciones adicionales: Se tramitaron denuncias por tenencia de armas blancas, infracciones a la Ley de Extranjería y diversas irregularidades administrativas del propio bar.

 

En total, se identificó a 23 personas, de las cuales la gran mayoría acumulaba antecedentes policiales (21 en total), lo que confirma que el bar se había convertido en un punto de reunión habitual para delincuentes de la zona.

 

Investigaciones previas: el fin de la impunidad

Este golpe policial no fue fruto del azar. Los Mossos d'Esquadra llevaban tiempo siguiendo la pista del local tras detectar que varios clientes habituales, conocidos por la policía, utilizaban la connivencia con el dueño para vender droga con total libertad. Con esta intervención, las autoridades dan por desarticulado un foco de inseguridad que preocupaba a los vecinos de la zona de Blanes.

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