El crimen de Susqueda, nueve años después: una investigación sin cerrar marcada por el nivel del agua
Los Mossos d'Esquadra advierten que el elevado caudal del embalse impide realizar reconstrucciones clave solicitadas por el juez
El tiempo pasa, pero el misterio en torno al crimen del pantano de Susqueda sigue lejos de resolverse. Casi una década después de la desaparición y asesinato de dos jóvenes de 21 y 23 años, la justicia se ha topado con un obstáculo inesperado y puramente meteorológico: el pantano tiene demasiada agua. Los Mossos d'Esquadra han comunicado oficialmente al juzgado que la investigación no puede cerrarse porque las zonas críticas del escenario están sumergidas.
Un escenario inundado e inaccesible
El Juzgado de Instrucción número 2 de Santa Coloma de Farners solicitó hace un año una serie de diligencias para tratar de arrojar luz sobre lo sucedido aquel fatídico 24 de agosto de 2017. Sin embargo, la policía catalana ha calificado estas pruebas como "materialmente imposibles" de realizar en la actualidad.
El motivo técnico es demoledor: el embalse se encuentra hoy al 93% de su capacidad, lo que supone un nivel 30 puntos superior al que presentaba el día de los hechos. Esta crecida del caudal ha inundado caminos, accesos y puntos de interés que resultan vitales para reconstruir los movimientos de las víctimas y de los sospechosos.
Las pruebas que el agua mantiene ocultas
La imposibilidad de trabajar sobre el terreno bloquea tres análisis fundamentales para el avance de la causa:
- Rutas de acceso: Los agentes necesitan identificar los puntos exactos por donde se podía entrar al agua para practicar piragüismo, actividad que los jóvenes pretendían realizar.
- El recorrido del testigo: Se pretendía emular a pie el trayecto que realizó un testigo —ya fallecido— hasta la zona de la Font del Borni, lugar donde estaba estacionado su vehículo.
- La conexión con La Rierica: Resulta clave comprobar las distancias y tiempos de tránsito entre el coche del testigo y la zona de la Rierica, donde se ubicaba el vehículo de Jordi Magentí, el único encausado en el proceso.
Según el informe policial, es inviable emular el tránsito de cualquier persona por estas áreas, ya que la orografía que existía en 2017 ha quedado totalmente desdibujada por la inundación de las orillas.
Un caso sin fecha de cierre
El doble crimen de Susqueda es una herida abierta en la crónica negra catalana. Los cuerpos de Marc y Paula fueron hallados un mes después de su desaparición con evidentes heridas por arma de fuego, pero la falta de pruebas concluyentes y las dificultades del entorno han ralentizado el proceso judicial de manera agónica para las familias.
A día de hoy, la investigación se encuentra en un punto de espera forzoso. Los Mossos han sido claros: las pruebas periciales solo podrán llevarse a cabo cuando el nivel del agua descienda hasta recuperar las condiciones ambientales y de terreno que existían hace nueve años. Hasta que la sequía o la gestión hidráulica no vacíen el pantano, los secretos de Susqueda permanecerán bajo el agua.
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