Un tornado de pesadilla en Antalya
Una serie de violentas tormentas, acompañadas por varios tornados, han causado estragos masivos en la provincia turca de Antalya.
Los distritos de Kumluca, Finike, Aksu y Manavgat han sido los más afectados por un fenómeno meteorológico que ha paralizado la vida pública, destruyendo infraestructuras clave y zonas agrícolas. Afortunadamente, según cifras oficiales, no se han registrado heridos.
Devastación en el sector agrícola: Kumluca y Finike
El distrito de Kumluca ha sufrido uno de los impactos más duros. Un tornado de aproximadamente 300 metros de ancho arrasó el barrio de Mavikent. Según la Cámara de Agricultura local, se estima que unas 100 hectáreas de invernaderos han quedado totalmente destruidas.
Hidayet Kökce, presidente de la Cámara de Agricultura de Kumluca, destacó la suerte de que el desastre ocurriera durante la noche: "Si el tornado hubiera ocurrido durante el día, muchos trabajadores habrían estado dentro de los invernaderos". Además de los daños agrícolas, el temporal derribó líneas eléctricas provocando apagones generalizados y arrancó paneles solares de los tejados.
En Finike, un tornado proveniente del mar recorrió la costa hacia la carretera Yeni-Elmalı, destruyendo señales de tráfico y dañando gravemente viviendas y cultivos en el distrito de Saklısu.
Caos en el sector náutico: el desastre en Aksu
En el distrito de Aksu, la fuerza del viento se ensañó con las embarcaciones a lo largo del río Aksu. El tornado lanzó barcos valorados en millones de euros fuera del agua, amontonándolos unos sobre otros o arrojándolos a varios metros tierra firme. Las barracas cercanas a la orilla fueron arrasadas por completo, mientras que los muelles y postes de iluminación sufrieron daños estructurales severos.
Árboles arrancados y techos colapsados
El tornado también dejó una huella de destrucción en Manavgat, donde arrancó árboles de raíz, destrozó invernaderos de plátanos y cubrió las calles de escombros y tejas. Los daños en las líneas telefónicas han complicado las comunicaciones en la zona.
En el distrito de Kepez, se vivió un momento de máxima tensión cuando el techo de un campo de fútbol de césped artificial se desplomó. Los jugadores lograron abandonar el campo apenas segundos antes del colapso tras escuchar ruidos extraños, evitando lo que pudo ser una tragedia.
Escribe tu comentario