El nuevo fraude tecnológico para aprobar el examen de conducir: así operan las mafias del carnet
La Guardia Civil detecta el primer caso de uso de gafas inteligentes para copiar en tiempo real
La tecnología, aplicada a fines delictivos, ha dado un salto cualitativo gigante con el último caso detectado en las aulas de examen de la Dirección General de Tráfico (DGT). Recientemente, la Jefatura Provincial de Tráfico de La Rioja, en una operación coordinada con la Guardia Civil, ha conseguido detectar a un aspirante que utilizaba gafas inteligentes para obtener el permiso de conducir de forma fraudulenta. Un suceso que marca una ntes y un después en la vigilancia contra el fraude en este ámbito.
¿Cómo funcionaba el engaño?
El método empleado por el infractor era prácticamente indetectable para los examinadores en un primer vistazo. Gracias a una pequeña cámara integrada en la montura de las gafas, el aspirante transmitía en tiempo real las imágenes de la pantalla del examen a un colaborador situado en el exterior. Este cómplice, tras recibir las preguntas, dictaba las respuestas correctas a través de un minúsculo audífono inalámbrico oculto en el oído del alumno.
La profesionalización de las redes criminales que suministran estos equipos es, según las autoridades, el dato más preocupante, ya que los métodos tradicionales de copia están siendo rápidamente sustituidos por tecnología de alta gama.
Radiografía del fraude: 20 detenidos en tres meses
Este no es un hecho aislado. Desde el inicio de 2026, las inspecciones rutinarias llevadas a cabo por el Grup de Recerca i Anàlisi de Trànsit (GIAT) y los examinadores de la DGT en Logroño y Calahorra han destapado una operativa mucho más amplia.
En apenas unos meses, 20 personas han sido sorprendidas copiando. El perfil del infractor es heterogéneo: ciudadanos de diversas nacionalidades (desde España hasta China, India o el Senegal) con edades que oscilan entre los 24 y los 59 años. La red de clientes es estatal, abarcando residentes de provincias como Barcelona, Madrid, Valencia o Guipúzcoa, lo que confirma que estamos ante un negocio ilícito bien estructurado.
Un precio alto por un "aprobado" ilícito
El coste de este engaño no es barato. Los investigadores han determinado que los aspirantes pagaban cantidades que oscilaban entre los 1.300 y los 2.500 euros por examen, un precio que, además de ser una estafa, conlleva graves consecuencias legales:
- Sanción económica: La Ley sobre Tráfico y Seguridad Vial tipifica el uso de dispositivos no autorizados como una infracción muy grave, castigada con una multa de 500 euros.
- Suspensión: Además del golpe al bolsillo, el infractor recibe una prohibición absoluta para presentarse a las pruebas de obtención o recuperación del carnet durante seis meses.
Este tipo de vigilancia, integrada en los controles habituales, busca preservar la integridad de un proceso esencial para la seguridad vial.
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