Los destinos prohibidos de 2026: Estos son los paraísos turísticos que piden a gritos un descanso
La ‘No List 2026’ de Fodor’s alerta sobre lugares al límite y apuesta por un turismo más responsable
El inicio de un nuevo año suele ir acompañado de planes, ilusiones y nuevos destinos marcados en el mapa. Sin embargo, viajar en 2026 también exige una reflexión previa sobre el impacto que el turismo genera en los lugares más visitados del planeta. En este contexto, la reconocida guía Fodor’s Travel ha vuelto a publicar su ‘No List 2026’, una selección de destinos que atraviesan situaciones especialmente delicadas y para los que se recomienda, al menos de forma temporal, replantear su visita.
Lejos de ser una lista de prohibiciones o vetos, la ‘No List’ se presenta como una herramienta de concienciación. El mensaje es claro: algunos destinos, por muy atractivos que resulten, han llegado a un punto de saturación que amenaza su equilibrio ambiental, social y cultural. Elegir no viajar a ellos en este momento es, también, una forma de protegerlos.
Qué es la ‘No List 2026’ y por qué importa
La ‘No List 2026’ es una iniciativa anual de Fodor’s Travel que pone el foco en aquellos lugares donde el turismo masivo ha superado la capacidad de gestión local. Infraestructuras desbordadas, ecosistemas frágiles en retroceso, expulsión de residentes o pérdida de identidad cultural son algunos de los efectos que se repiten en estos destinos.
El objetivo no es generar rechazo, sino invitar a un turismo más consciente y responsable, entendiendo que viajar también implica asumir consecuencias. En muchos casos, la recomendación no es dejar de visitar estos lugares para siempre, sino darles tiempo para recuperarse y optar, mientras tanto, por alternativas menos saturadas.
Destinos que Fodor’s recomienda evitar en 2026
Los enclaves incluidos este año comparten un denominador común: han alcanzado un punto crítico en el que la presión turística compromete su futuro. Estos son algunos de los casos más destacados.
Región del Jungfrau (Suiza), un paraíso alpino bajo presión
La región del Jungfrau, en los Alpes berneses, es uno de los paisajes más icónicos de Suiza, conocida por sus glaciares, picos nevados y pueblos de postal. Sin embargo, su enorme popularidad ha generado un impacto creciente en un entorno natural extremadamente frágil.
La mejora de accesos a zonas de alta montaña ha facilitado el turismo de masas, acelerando la erosión de caminos, aumentando la presión sobre glaciares ya afectados por el calentamiento global y fomentando visitas rápidas que apenas repercuten en la economía local. Fodor’s advierte de que este modelo amenaza la conservación del paisaje que precisamente atrae a los visitantes.
Ciudad de México, el coste invisible del éxito turístico
La Ciudad de México se ha consolidado en los últimos años como uno de los destinos urbanos más atractivos del mundo, especialmente para turistas y nómadas digitales. Barrios como Roma, Condesa o Polanco han vivido una transformación acelerada que, aunque revitalizadora en apariencia, ha intensificado la desigualdad social.
El aumento del precio de la vivienda y la sustitución de residentes por alojamientos turísticos han generado tensiones crecientes. Aunque sigue siendo una ciudad culturalmente fascinante, la recomendación para 2026 pasa por evitar estancias prolongadas en zonas saturadas y descubrir otros destinos del país menos presionados.
Mombasa (Kenia), turismo sin planificación
En la costa de Kenia, Mombasa ha visto cómo su popularidad crecía a un ritmo mucho más rápido que su capacidad de adaptación. Sus playas y su patrimonio histórico atraen cada año a miles de visitantes, pero la infraestructura urbana no ha evolucionado al mismo nivel.
El resultado es una combinación de congestión, contaminación y deterioro ambiental, a lo que se suma un impacto social cada vez más visible. La falta de planificación turística amenaza tanto la calidad de vida de la población local como la experiencia del propio visitante.
Montmartre (París), un barrio al límite
Pocos lugares simbolizan tanto el imaginario parisino como Montmartre, pero ese encanto se ha visto seriamente erosionado por la masificación. Millones de visitantes recorren cada año sus calles, transformando un barrio histórico en un escenario turístico permanente.
El aumento de los precios de la vivienda, la desaparición del comercio tradicional y la saturación del espacio público han alterado profundamente la vida cotidiana de sus habitantes. Para quienes visiten París en 2026, Fodor’s recomienda planificar con cuidado, evitar horas punta y respetar el entorno vecinal.
La Antártida, el último territorio que no necesita turistas
Aunque carece de población residente, la Antártida es uno de los entornos más frágiles del planeta. El aumento constante de expediciones y cruceros ha disparado el número de visitantes, lo que supone un riesgo serio para un ecosistema que apenas puede absorber alteraciones externas.
Incluso las visitas con fines educativos o de concienciación ambiental tienen un impacto. Por ello, la recomendación para 2026 es clara y contundente: la Antártida necesita protección, no más turismo.
Viajar menos, viajar mejor
La ‘No List 2026’ no pretende frenar las ganas de descubrir el mundo, sino redirigirlas hacia un modelo más sostenible. Viajar con conciencia implica entender cuándo un destino necesita descanso y optar por alternativas que permitan repartir los beneficios del turismo sin poner en riesgo aquello que lo hace especial. En un contexto de cambio climático, presión urbana y pérdida de identidad local, decidir dónde no viajar también es una forma de cuidar el planeta.
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