Un tesoro natural en Catalunya: la ruta secreta para descubrir un bosque de bambú y una ermita artesanal
Un itinerario fácil entre bosques y el río Ter conduce a una ermita escondida y culmina en el espectacular Salt del Mir
En el interior de la provincia de Barcelona, lejos de las rutas más concurridas, se esconde una propuesta perfecta para quienes buscan naturaleza, tranquilidad y rincones con encanto. La caminata hacia la Capilla de Montserrat de Sant Quirze de Besora ofrece una experiencia diferente: un recorrido accesible que combina bosque, río y patrimonio local, y que puede completarse con una visita a una de las cascadas más impresionantes de la zona.
Se trata de un plan ideal para una escapada de un día, donde el silencio, el sonido del agua y la vegetación se convierten en los verdaderos protagonistas.
Un paseo con esencia local junto al río Ter
El punto de partida es el municipio de Sant Quirze de Besora, históricamente ligado al curso del río Ter y a su pasado industrial. Antiguas fábricas textiles, como la de Can Guixà, forman parte de la memoria de un pueblo que creció gracias a la fuerza del agua. Hoy, ese vínculo sigue presente en espacios como el Parque Municipal o el paseo de la Verneda, donde el visitante puede entender cómo el río ha marcado la vida y la evolución del municipio.
Además, uno de los símbolos más reconocibles es su puente medieval, con más de cinco siglos de historia, que conecta ambas orillas y añade un valor patrimonial al entorno.
Una ermita escondida entre la vegetación
A medida que el sendero se adentra en la naturaleza, el paisaje se vuelve más íntimo. Sin grandes señalizaciones ni aglomeraciones, el recorrido invita a avanzar con calma hasta descubrir uno de sus mayores atractivos: la Capilla de Montserrat de Sant Quirze de Besora. Este pequeño santuario, levantado gracias a la implicación de vecinos y voluntarios, aparece tras cruzar un curioso bosque de bambú, generando una sensación casi inesperada.
El espacio destaca por su ambiente acogedor y artesanal, con detalles como figuras de madera o pequeñas casitas para pájaros. Todo ello convierte la ermita en un lugar perfecto para hacer una pausa, respirar y conectar con el entorno.
El Salt del Mir, un final espectacular
Para quienes quieran alargar la experiencia, la ruta puede completarse con una visita al Salt del Mir, situado a unos 15 minutos en coche o accesible también a pie dependiendo del recorrido elegido.
El itinerario principal tiene aproximadamente 3 kilómetros de ida (unos 6 en total) y presenta una dificultad baja, lo que lo hace apto para la mayoría de senderistas. El premio final es una impresionante cascada de unos 35 metros de altura, especialmente espectacular tras episodios de lluvia, cuando el agua cae con fuerza sobre la roca calcárea.
En la base del salto, el paisaje revela fenómenos geológicos singulares, como:
- acumulaciones de cal
- cazoletas naturales formadas por la erosión del agua
Un entorno que no solo destaca por su belleza, sino también por su valor natural y científico.
Una escapada diferente en Catalunya
Esta ruta representa una alternativa perfecta para quienes desean descubrir una “otra cara” de Catalunya, más tranquila y menos masificada. Un recorrido donde la sencillez del camino contrasta con la riqueza del entorno.
La combinación de patrimonio, naturaleza y rincones escondidos convierte esta experiencia en una propuesta cada vez más valorada por senderistas que buscan algo más que una simple caminata: una conexión real con el territorio.
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