En el ámbito del refino, facilitan la introducción de combustibles sintéticos en la movilidad, especialmente en la aviación.La industria química, por su parte, encuentra en el CO₂ una alternativa para disminuir su dependencia de recursos fósiles, mientras que el sector cementero y del hormigón puede incorporar procesos de mineralización del carbono, integrándolo en materiales de construcción.Este conjunto de aplicaciones configura un escenario en el que la gestión del carbono no solo responde a exigencias ambientales, sino que se convierte en palanca de competitividad industrial.Escalado tecnológico y retos de inversiónEl despliegue de estas tecnologías a gran escala será determinante para cumplir los objetivos climáticos europeos.
La conectividad y las soluciones digitales ofrecen nuevas posibilidades vinculadas a la formación, el trabajo o el transporte que hacen posible una menor huella de carbono y frenar el impacto sobre el planeta.