VÍDEO| El CO₂ deja de ser residuo: la industria impulsa su reutilización sostenible

En el ámbito del refino, facilitan la introducción de combustibles sintéticos en la movilidad, especialmente en la aviación.La industria química, por su parte, encuentra en el CO₂ una alternativa para disminuir su dependencia de recursos fósiles, mientras que el sector cementero y del hormigón puede incorporar procesos de mineralización del carbono, integrándolo en materiales de construcción.Este conjunto de aplicaciones configura un escenario en el que la gestión del carbono no solo responde a exigencias ambientales, sino que se convierte en palanca de competitividad industrial.Escalado tecnológico y retos de inversiónEl despliegue de estas tecnologías a gran escala será determinante para cumplir los objetivos climáticos europeos.

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Utilización del CO2
La Fundación Naturgy ha dado a conocer un estudio sobre la reutilización del CO2/ Foto de archivo EP

 

La transformación del dióxido de carbono en recurso industrial avanza como una de las estrategias clave para la descarbonización. Un estudio elaborado por Tecnalia y editado por Fundación Naturgy sitúa las tecnologías de captura, utilización y almacenamiento de CO₂ (CAUC o CCUS) en el centro de la transición energética, al permitir convertir emisiones en combustibles sintéticos y productos químicos sostenibles.

El informe subraya que estas soluciones no solo contribuyen a reducir emisiones, sino que también abren la puerta a nuevas cadenas de valor industrial con potencial de crecimiento en sectores estratégicos como la energía, la química o la construcción.

Una cadena tecnológica para capturar y reutilizar emisiones

La cadena CAUC engloba un conjunto de procesos que comienzan con la captura del CO₂ en instalaciones industriales o directamente desde la atmósfera. Este gas se separa de otras emisiones mediante tecnologías específicas y, posteriormente, se transporta —a través de tuberías, barcos o ferrocarril— hacia su destino final.

Una vez capturado, el dióxido de carbono puede seguir dos caminos: su almacenamiento en formaciones geológicas seguras o su reutilización como materia prima en procesos industriales. Esta segunda vía, en expansión, permite sustituir recursos fósiles y avanzar hacia modelos productivos más sostenibles.

El desarrollo de estas tecnologías responde a una estrategia europea definida. La Comisión Europea fijó objetivos concretos en materia de gestión del carbono: para 2028, todas las toneladas de CO₂ capturadas deberán ser trazables y contabilizadas; para 2030, al menos el 20% del carbono empleado en productos químicos y plásticos deberá proceder de fuentes no fósiles; y, en ese mismo horizonte, la retirada anual de CO₂ de la atmósfera deberá alcanzar los cinco millones de toneladas.

Combustibles sintéticos y química sostenible

Las aplicaciones industriales del CO₂ se estructuran en dos grandes bloques. El primero se centra en la producción de combustibles sintéticos, como gas natural sintético, metanol o hidrocarburos avanzados, que pueden integrarse en sectores como la aviación o el transporte pesado.

El segundo bloque corresponde a la fabricación de productos químicos sostenibles, donde el CO₂ actúa como materia prima. Entre ellos se encuentran compuestos como la urea, los polioles o los policarbonatos, así como carbonatos minerales utilizados en materiales de construcción. Esta sustitución de materias primas fósiles permite reducir la huella de carbono y mejorar la eficiencia de los procesos productivos.

Oportunidad industrial en España

En el contexto español, el desarrollo de la cadena de valor del CO₂ presenta oportunidades relevantes. En el sector gasista, estas tecnologías pueden impulsar los gases renovables y reducir la dependencia energética exterior. En el ámbito del refino, facilitan la introducción de combustibles sintéticos en la movilidad, especialmente en la aviación.

La industria química, por su parte, encuentra en el CO₂ una alternativa para disminuir su dependencia de recursos fósiles, mientras que el sector cementero y del hormigón puede incorporar procesos de mineralización del carbono, integrándolo en materiales de construcción.

Este conjunto de aplicaciones configura un escenario en el que la gestión del carbono no solo responde a exigencias ambientales, sino que se convierte en palanca de competitividad industrial.

Escalado tecnológico y retos de inversión

El despliegue de estas tecnologías a gran escala será determinante para cumplir los objetivos climáticos europeos. Las estimaciones apuntan a que en 2040 será necesario capturar alrededor de 280 millones de toneladas de CO₂, de las cuales una tercera parte se destinará a su valorización. Para 2050, la cifra ascenderá a 450 millones de toneladas, con un peso creciente de su reutilización industrial.

Este crecimiento exige inversiones en infraestructuras de transporte y almacenamiento, así como marcos regulatorios que incentiven su adopción. La coordinación entre políticas públicas y sector privado será clave para consolidar un modelo en el que el CO₂ deje de ser un residuo y pase a integrarse plenamente en la economía circular.

 

 

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