'Matar al padre', la prometedora serie de Mar Coll

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Matar al padre


No, las series ya no son un mero pasatiempo. Si son buenas. Tanto es así que ya Cannes ha organizado un festival de series después de que en 2017 presentara los primeros capítulos de la tercera temporada de ‘Twin Peaks’ (David Lynch) en el escaparate de cine más importante del mundo.


No es de extrañar, pues, que, ahora, el DA Festival haya querido hacer lo propio pero con una serie patria, dirigida por Marc Coll (‘Tres diez amb la familia’, ‘Tots volem el millor per a ella’) y producida por Movistar+. Sólo se han presentado dos capítulos, por lo que hacer una valoración sin ver el final se hace difícil pero si que se apuntan ciertas cosas.


La serie, titulada ‘Matar al padre’, cuenta, como es algo habitual en su cine, el devenir de una familia, pero alejada del melodrama, sino apostando por la tragicomedia e incluso un punto de suspense. Puede ser que se fruto de la colaboración con dos amigos de la cineasta Diego Vega y Valentina Viso. Todo se cuenta en forma de flashback y en cuatro episodios de menos de una hora.


Los protagonistas son Jacobo (Gonzalo de Castro), un padre con un terrible horror a la muerte, un trauma y un carácter muy artístico,; su esposa Isabel (Paulina García), una madre que pasa de la sobre protección al ‘dejar hacer’ de capítulo en capítulo; y los hijos de estos, Isabel (un personaje aparentemente menor en los capítulos vistos) y Tomás (Marcel Borràs), un hijo acobardado, atada, traumado por la inseguridad y los miedos infundados por parte de su padre.


‘Matar al padre’ tiene todos el ingrediente principal de una película de Mar Coll. La familia, ese eje vertebrador, fundamental, pero también el origen de todos los males o, al menos, de todas los condicionantes para la vida. Un terreno que la cineasta maneja a la perfección, cuidando a los personajes, a los que el espectador va comprendiendo poco a poco, gracias a un manejo del tiempo perfecto por parte de la directora.


A esto se le añade la intriga. No, no hay asesinatos aparentes, pero sí que la serie provoca que el espectador se pregunte porqué Jacobo tiene ese carácter tan amargo, o porqué la madre no lo deja, y, sobre todo, porqué el hijo no consigue salir de esta opresión de su padre o incluso se pregunta si va a poder salir.


‘Matar al padre’ se presenta así como una serie de cuatro capítulos, conclusiva (la directora misma lo afirma), que cuida a sus personajes, con un Gonzalo de Castro esplendido pese a que momentos su look lo asemeja a Juanjo Puigcorbé y uno se descoloca y con un solo fallo: Marcel Borràs.


El actor que da vida a Tomás, uno de los dos personajes principales de la serie, no consigue impregnarse de lo que le sucede al personaje, hay un esfuerzo en tratar de moverse con los gestos adecuados, pero en las escenas de cierto dramatismo su voz suena impostada, falta de verosimilitud e incluso adopta una actitud exagerada.


Por suerte, Gonzalo de Castro, unos secundarios a la altura y un buen e interesante guión hará que el espectador quiera saber el desenlace de esta familia y que disfrute de esta familia tan peculiar como veraz y que demuestra que no sólo en Estados Unidos se hacen series de calidad.

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