Los planes de los yihadistas encarcelados en España

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Yihadista

Imagen de archivo de una operación contra el yihadismo.


Crear una célula yihadista que ya contaba con su propio emblema, esa era la aspiración del 'frente de cárceles' desmantelado por la Benemérita.


El objetivo era unir fuerzas en torno a la causa que defendía el principal cabecilla, Mohamed Achraf, un yihadista muy conocido en las prisiones españolas, pues ha pasado interno más de una década. 


Junto a Achraf, otras 14 personas fueron condenadas en 2005 por planear atentados contra varios objetivos emblemáticos de Madrid, entre ellos la Audiencia Nacional o el Tribunal Supremo.


SER RECLUIDOS EN LA MISMA PRISIÓN


Su objetivo era implantar una "política de patios" consiguiendo que todos los condenados por yihadismo fuesen recluidos en una misma prisión. 


Impulsaba, junto a sus tres principales acólitos, el envío de cartas a yihadistas encarcelados en distintos puntos de España de los que tenía noticia para animarles a mantenerse firmes en la defensa del DAESH y la reivindicación de la yihad.


Muchos de esos reclusos le contestaron y acabaron entablando un género epistolar, hasta el punto de que hay 26 investigados por este motivo en 17 cárceles distintas, aunque en algunos casos la respuesta era para desvincularse y marcar distancia. 


LA CÚPULA


Por debajo de Achraf, pero también dentro de la 'cúpula' del 'frente de cárceles' yihadista desarticulado, los investigadores sitúan a Karim Abdeselam Mohamed, alias 'Marquitos', quien fue condenado en 2015 por la Audiencia Nacional a 12 años de prisión por integración en célula yihadista.


El segundo acólito del líder del frente es Mohamed el Gharbi, recientemente condenado a ocho años de cárcel en el marco de la 'operación Caronte', una gran operación policial que desarticuló en 2015 una red yihadista formada por diez personas que habían planeado atentar en Barcelona.


El Gharbi y otros dos integrantes de 'Caronte' trataron de llegar a Siria en coche, a través de Turquía, pero fueron detenidos en la frontera con Bulgaria y posteriormente entregados a España.


En el juicio celebrado el pasado enero, aseguró que en dicho viaje no tenía ninguna intención de cruzar a Siria, sino quedarse en Estambul para comprar "ropa de marca falsa" para venderla después "de contrabando" en España.


El tercer hombre de confianza de Achraf en la cúpula del 'frente de cárceles' es el también marroquí Abdelghani Zarrouri, un preso común condenado a 23 años por el asesinato de su esposa. 


Zarrouri ha ido radicalizándose poco a poco durante su estancia en la cárcel. Tampoco le gustaba el régimen penitenciario español. Se quejaba de cuánto se penaba aquí por matar a una mujer.

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