Elsa Artadi recicla a la hija de Osàcar, el extesorero de CDC condenado por el 'caso Palau'

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Daniel osacar


Nuevo caso de nepotismo en JxCat. Y esta vez, con escándalo añadido. Elsa Artadi ha fichado a la hija de Daniel Osàcarextesorero de la desaparecida Convergència (CDC) y condenado por el 'caso Palau', como adjunta a la portavocía del Govern.


Mònica Osàcar Andreu ha sido reciclada por la Generalitat junto a decenas de otros cargos de confianza que perdieron su puesto a raíz de la aplicación del artículo 155. En concreto, la hija del antiguo contable de Convergència se dedicará a trabajar en el Departamento de Presidencia en calidad de "asesora en materia de comunicación digital" y "adscrita a la Dirección General de Comunicación del Gobierno".


Y su sueldo no será menor. Según publica el Diari Oficial de la Generalitat de Catalunya (DOGC), las retribuciones de Mònica Osàcar serán las de una funcionaria de alto rango (grupo A, nivel de destino 27), con un sueldo anual que supera los 55.657,56. A este montante hay que sumar un complemento específico de 31.236,60 euros anuales (con jornada y horario de dedicación especial).


No es la primera vez que Mònica Osàcar ocupará un cargo público en la administración autonómica. Antes de ser destituida por el 155, fue Responsable de Publicidad Institucional del Departamento de Presidencia tras ser contratada en 2011 por Artur Mas. Anteriormente, también trabajó durante el último gobierno de Jordi Pujol.


EL 'BÁRCENAS' DE CDC


La Audiencia de Barcelona condenó a Jordi Montull, Gemma Montull, Fèlix Millet y Daniel Osàcar a sendas penas de privación de libertad por malversación de fondos públicos y falsificación documental, entre otros delitos. El resto de los ocho condenados por el caso Palau solo fueron obligados a pagar una multa.


Daniel Osàcar fue condenado a cuatro años de cárcel como responsable del sistema de comisiones irregulares que CDC cobró durante años a través del Palau de la Música. La formación nacionalista también fue condenada en la misma causa al pago de 6,6 millones de euros.


Ninguno de los condenados pasó demasiado tiempo en la cárcel alegando una edad avanzada. Aunque Osàcar optó por una estrategia distinta para evitar la cárcel. En vez de pasar unos días en Brians 1 y reclamar la libertad condicional por su deteriorado estado físico, recurrió la sentencia y así evitó entrar entre rejas.


Para más inri, tras el juicio no se ha logrado recaudar ni siquiera un solo euro del dinero defraudado. Una vez que la sentencia sea firme, será un juzgado de ejecución el que persiga a los condenados para que abonen los comisos y multas.

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