lunes, 9 de diciembre de 2019

El Real Madrid de las dos caras: Campeón del Mundo y quinto en Liga

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21 tantos ha encajado el Madrid esta temporada, los dos últimos en esta jornada 18, obras de William José (penalti, 3’) y de Rubén Pardo (82’), duplicando la ventaja para la Real Sociedad y dar una victoria con contundencia para el equipo vasco (0-2).


Tras la marcha de Cristiano Ronaldo a la Juventus, los blancos han perdido a su máximo goleador y Benzema ha renacido para llevar las riendas en la delantera del equipo en una extrema soledad que sólo sopesa con un tanto más a favor los goles que se cuelan en la portería de Courtois, situando al Madrid en la quinta plaza de La Liga, fuera de la Champions para el año que viene, de momento.


Unas estadísticas que no se habían repetido para los del Bernabeu en 10 años. Para entonces, era Schuster y no Solari quién dirigía al conjunto blanco, y ya había encajado también 20 goles pero ya en la jornada 13 y un 2 a 6 del Barça de Guardiola, cinco jornadas antes que el equipo comandado por el argentino, que, de la mano de Lopetegui, también encajó esta temporada un 5 a 1 ante los del Camp Nou.


Esta temporada, la falta de un objetivo claro en el terreno de juego persiste en el Madrid, incluso tras el cambio de entrenador. Un estado que mantiene el equipo consiguiendo victorias en Europa y el reciente Mundialito de Clubes pero que les hunde en La Liga.


La primera de ellas y quizás la que más agrava la situación irregular y decepcionante para la afición madridista es el hecho de que el equipo blanco falla ocasiones muy claras en cada partido de la mano de Vinicius, Benzema o Lucas Vázquez… el gallego tiene buenas ideas e intenta rematar é a veces, pero los dos delanteros no culminan mayoritariamente a la primera. Eso les penaliza en cuanto a llevarse los 3 puntos en vez de quedarse en las tablas o incluso, perder partidos ante las acusadas ausencias de Bale por lesión y reciente de Modric por un proceso gripal.


Karimbenzema


Tampoco ayuda la fragilidad defensiva. Un Isco desparecido y que tiene pocos minutos por su mala relación con Solari, tampoco da la talla cuando juega, ni en ataque ni mucho menos en la ayuda defensiva. Tampoco está acertado Marcelo este curso, con despistes poco propios de un central veterano y Sergio Ramos se mantiene, pero sin brillar.


Un Madrid que le falta gol, que ofrece una imagen confusa, por sus hazañas internacionales y sus tropezones en La Liga, consiguiendo victorias escasas de juego y por la mínima, nada abultadas.


Un Madrid que está tejiendo su estilo en la irregularidad, lo espontáneo, lo circunstancial, sin creatividad, sin ganas de pelear la pelota ni una técnica de juego propia. Un Madrid con su segundo entrenador esta temporada en el punto de mira, incapaz de dar argumentos para justificar sus victorias como hechos gloriosos y no como algo que viene de la mano de lo puramente azaroso.

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