En igualdad, seguimos igual

Eva Gajardo
Secretaria de Igualdad y FP de la UGT de Catalunya

La situación de las mujeres en el mercado laboral es la misma que hace diez años. Continuamos sufriendo doblemente los efectos de la precariedad del mercado laboral. Por un lado, sufrimos los efectos de las políticas neoliberales y reformas laborales que han comportado la flexibilización del mercado laboral, el aumento de la temporalidad en la contratación, la congelación salarial y la reducción de capacidad adquisitiva. Pero al mismo tiempo sufrimos las discriminaciones y situaciones de vulnerabilidad arraigadas en la estructura del mercado laboral catalán y español, donde las mujeres siempre tenemos peores condiciones laborales.


Manifestación 8 marzo madrid



La brecha salarial entre mujeres y hombres, como expresión económica de las desigualdades y discriminaciones que sufrimos las mujeres en el mundo laboral remunerado, persiste en torno al 25%. Por un lado, las mujeres estamos ocupadas en sectores de actividad y ocupaciones que están peor remuneradas, que no están suficientemente valoradas. Por otro, hay barreras en la promoción en la carrera profesional, para lo cual obtenemos menos ingresos.


La menor valoración de los puestos de trabajo tradicionalmente feminizados, las diferencias retributivas en el cobro de complementos salariales y extrasalariales, así como otros tipos de discriminaciones indirectas y directas, son también razones que explican una remuneración final más baja para las mujeres que para los hombres . Además, las reformas laborales han precarizado más el mercado laboral y somos las mujeres, que partíamos de condiciones más precarias, las que hemos sufrido un impacto más negativo.


Socialmente, persiste la asignación del rol de cuidado y reproducción en las mujeres. Somos las mujeres las que, aún ahora, conciliamos la vida familiar con la laboral de forma mayoritaria. Y somos las mujeres las que estamos ocupadas con trabajos relacionados con este rol, como el cuidado de los niños, de los ancianos, los servicios personales, etc. Trabajos a la vez muy poco valoradas, pero indispensables para el desarrollo y sostenimiento de nuestra sociedad.


En este contexto, las mujeres estamos hartas de tanta precariedad. Y estamos hartas de seguir como hace diez años. Seguimos igual en las brechas salariales de género que están sustentadas en el subempleo al cercado del 49%; en la contratación parcial, 3 de cada 4 contratos lo han firmado una mujer; en falta de directivas, donde las mujeres representan sólo el 32,2%, seguimos siendo "las reinas de la conciliación": tanto las excedencias por cuidado de menor como las reducciones de jornada son cogidas masivamente por mujeres; y seguimos igual en acoso en el trabajo, el acoso sexual y por razón de sexo sigue siendo una de las formas más generalizadas de violencia en los centros de trabajo y al mismo tiempo más oculta; y aún hoy, y por último, seguimos igual en la cosificación de los cuerpos de las mujeres, que encontramos en algunos trabajos y que las sitúa como objetos y no como sujetos.


Las mujeres seguimos sufriendo las consecuencias de un mercado de trabajo segregado horizontalmente, "un suelo pegajoso" que nos sitúa en sectores de actividad y ocupaciones peor remuneradas y, por otro lado, una segregación vertical con el techo de cristal que nos limita el ascenso y la promoción en la carrera profesional.


Nos encontramos, por tanto, ante una realidad que está fuertemente arraigada y parece difícil de modificar si no hay una voluntad política firme y decidida. Pero los diferentes gobiernos de estos últimos años, tanto los estatales como los autonómicos catalanes, a pesar de mantener un discurso favorable, en realidad no han apostado por la igualdad, ya que las políticas asociadas han ido perdiendo presupuesto a lo largo de los tiempos.


Y por todo ello, decimos que "en igualdad, seguimos igual" y, si estamos en el mismo punto, significa que no avanzamos y que, por tanto, ¡¡estamos peor !!


Como sindicato feminista, nuestro objetivo es denunciar las situaciones de discriminación y reivindicar la igualdad real entre hombres y mujeres en los centros de trabajo y en las calles. Queremos recordar, con cada acto o acción que organice el sindicato, que la situación de las mujeres no ha cambiado. Que estamos como hace más de diez años. Y que ante la inacción y falta de voluntad política para acabar con esta lacra es necesaria la movilización popular, en las calles, en las empresas y en la sociedad en general.


Y en este contexto, y ante un nuevo 8 de Marzo en que las mujeres tendrán las mismas o muy similares condiciones económicas y sociales, la UGT de Catalunya convoca huelga general.


En definitiva, tenemos que provocar el cambio de modelo social que pone en el centro de nuestra sociedad la vida y el cuidado, ya su alrededor el resto, e introducir la mirada feminista y derribar los cimientos del actual sistema machista y patriarcal sustentado en las diferentes formas de violencia hacia las mujeres.

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