​Un teniente de la Guardia Civil relata en el juicio del procés la pasividad de los Mossos

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Un teniente de la Guardia Civil ha relatado este jueves al tribunal que juzga el proceso independentista en Catalunya la pasividad de los Mossos d'Esquadra en Manresa (Barcelona) el 20 de septiembre de 2017 para establecer un perímetro de seguridad en torno a la casa cuartel de la localidad sabiendo que se había convocado una concentración en torno al edificio, donde también viven las familias de los agentes.


Juicio del procés TS


En respuesta a las preguntas del fiscal Fidel Cadena, el teniente ha explicado que a mediodía del 20 de septiembre avisó al jefe de la Comandancia de Barcelona de que se estaba convocando por redes sociales una convocatoria de protesta frente a la casa cuartel "con la idea" de que éste informara a los mandos de los Mossos oportunos.


Sobre las cinco de la tarde, ha indicado, recibió una llamada de un comisario de la policía autonómica, que no le concretó si había recibido la solicitud de la Guardia Civil, pero sí le comunica que para ese día no podrían contar con los antidisturbios de los Mossos (Arro) porque en Barcelona la situación era "muy complicada" con la masiva concentración frente a la Conselleria de Economía.


Posteriormente, el teniente volvió a hablar con su superior, al que notó "un poco enfadado" porque le dijo que sí había solicitado a los Mossos el establecimiento de un perímetro de seguridad. El comisario, después, se lo confirmó al testigo, pero le especificó que lo habían previsto en la acera de enfrente de la casa cuartel.


"Le dije que en la acera de enfrente nada, que estaban aporreando la puerta", ha apuntado, recordando al tribunal que los Mossos d'Esquadra son los encargados de las labores de seguridad ciudadana en Catalunya.


Y es que, para entonces, la concentración ya había empezado y había unas 2.000 personas concentradas "pegadas" a la pared de la casa cuartel, donde ha asegurado que residen unas 160 personas, desde bebés hasta ancianos de 80 años.


El teniente ha explicado que fue él quien ordenó cerrar la puerta del edificio al ser el responsable de la seguridad del mismo porque ya había un precedente de una protesta, en diciembre de 2016, por detenciones de personas sospechosas de haber quemado fotos del Rey.


También optó por retirar la bandera de España del mástil situado en la entrada de la casa cuartel y así evitar "males mayores", es decir, "que a alguien se le pase por la cabeza hacer cosas no muy acordes con la enseña nacional".


En uno de los muchos mensajes que se intercambió con el comisario de los Mossos también le comunicó su decisión de retirar la bandera y que a los manifestantes se les había ocurrido izar una 'estelada'. "Su respuesta fue: 'la puedes quitar cuando se vayan'", ha resaltado al ser preguntado por la abogada del Estado Rosa María Seoane.


Durante toda la concentración se sucedieron gritos contra la Guardia Civil. "Bote, bote, bote, español el que no bote"; "Fascistas"; y "Fuera las fuerzas de ocupación", fueron las consignas más pronunciadas esa tarde. Los manifestantes también hicieron pintadas en la puerta de la casa cuartel y organizaron una 'performance' dejando unas urnas de cartón en la entrada y simulando un referéndum.


Esa protesta, en la que ha reconocido que sintió "cierta intranquilidad", se extendió desde las ocho de la tarde hasta las diez de la noche aproximadamente, pero no fue la única que se organizó frente a la casa cuartel de Manresa. El teniente ha relatado otra el 28 de septiembre, con motivo de una huelga estudiantil en la que los jóvenes impedían la salida de de un grupo de guardias civiles que se iban a dirigir a un registro en Igualada -la nave en la que se encontraron casi diez millones de papeletas-. No obstante, ha destacado que se dirigió "en su propia lengua" a los manifestantes para que se apartaran y que no pusieron ninguna resistencia.


Los días 2 y 3 de octubre, ha contado el teniente al tribunal, también hubo concentraciones. La más numerosa fue la segunda, con "unas 15.000 personas, 50 tractores, bomberos...". "Una mañana bastante entretenida", ha ironizado.


Según el testigo, en todas estas convocatorias iba informando puntualmente a sus superiores del desarrollo de las mismas y sus mandos le respondían que mantuviesen "mucha calma". "Aguantad, aguantad y si se puede, aguantad un poco más", ha explicado.


CUARTEL CERRADO CON CINTA ADHESIVA


El último testigo que ha comparecido en la sesión de mañana de este jueves ha sido el sargento de la Guardia Civil responsable de la seguridad del cuartel de Valls (Tarragona), que ha relatado la concentración de unas 150 personas que protestaron ante el edificio también el 20 de septiembre de 2017, coincidiendo con los registros en diversos organismos del Govern. En este lugar los manifestantes colocaron cinta adhesiva en las puertas correderas del cuartel para impedir salir a los agentes del interior, según ha recordado el sargento, que se ocupó de quitarlas.


También ha relatado que los concentrados gritaban consignas como "votaremos", "fuera las fuerzas de ocupación" e insultos como "cabrones", "hijos de puta", "renegados" y "fachas", y portaban carteles del PDeCat y de la CUP.


El testigo trató de agarrar a uno de los concentrados cuando se subió a la valla del cuartel para colocar pegatinas, pero el joven se logró zafar. Un grupo de personas se encararon con él, aunque finalmente el pasillo de seguridad creado por la Policía Local -que actuó de forma "eficaz y profesional", según ha apuntado- le permitió quitar todos los carteles y pegatinas.

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