jueves, 19 de septiembre de 2019

Laurent Cohen: ​"El judaísmo es muy diverso"

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Laurent Cohen es copresidente de la asociación catalana de judíos y palestinos Junts. Nació en Francia y es de origen judío egipcio por parte de padre, e italiano sefardí por parte de madre, por lo que él se define como "mediterráneo". Vive en Barcelona desde hace 27 años y es traductor de profesión.


Laurent Cohen


¿Por qué se creó Junts?


La asociación nació hace diez años, durante la operación que se llamó Plomo Fundido, el ataque sobre Gaza. En aquella época presidía la Generalitat José Montilla y surgió la idea de presentarnos cinco personas judías y cinco personas palestinas a la Generalitat a pedir el cese de los bombardeos y a presentar conjuntamente nuestro manifiesto. No llegamos a concretar, porque el bombardeo paró, pero ya que nos habíamos reunido estas personas pensamos que era una buena idea trabajar juntos.


¿En qué estabais de acuerdo?


Estábamos de acuerdo en que este no es un conflicto religioso ni es un conflicto étnico entre dos pueblos, el judío y el palestino, sino que es un conflicto político y que, por lo tanto, tiene soluciones políticas. Para explicar todo esto a la sociedad, porque hay mucha confusión en torno a esta situación, pensamos que podría ser útil trabajar juntos y, por ejemplo, hacer una charla una persona palestina y una persona de origen judío.


En estos diez años, ¿vuestra actividad se ha centrado sobre todo en dar información?


La vertiente informativa es básicamente la más importante. Podríamos hablar de pedagogía. Hacemos charlas en institutos y universidades. Parte de nuestro trabajo ha sido, dentro del movimiento de solidaridad por Palestina, aportar nuestro granito de arena. Hemos escrito y firmado peticiones, participado en manifestaciones como cualquier organización política, y ahora hemos apoyado la campaña más eficaz a nivel mundial para la justicia en Palestina, que es el BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones).


¿Cuáles son los objetivos de Junts?


Junts tiene como objetivo explicar a la sociedad catalana el mal llamado conflicto entre Israel y Palestina; no es un conflicto étnico entre dos pueblos ni un conflicto religioso, sino que es una situación colonial, una situación política, que por lo tanto tiene soluciones políticas.


El judaísmo es muy diverso, por la situación geográfica que ha conocido, desde Asia a América pasando por los países árabes o Rusia, por lo cual, aunque haya una creencia común, ritos comunes, hay una gran diversidad en realidad, que no siempre es aparente o conocida.


Y eso ¿cómo se traslada a Israel?


En Israel, la situación política hace que el control del Estado sobre las comunidades religiosas sea cada vez mayor, pero tal vez sepas que hay comunidades religiosas ortodoxas que han estado ahí antes de la creación del Estado de Israel, están ahí desde hace siglos, que no reconocen el Estado de Israel y que quieren vivir en paz con sus vecinos palestinos, y en este momento el Estado quiere obligarles a hacer el servicio militar, y ellos son fundamentalmente pacifistas, lo que está creando un conflicto político muy serio, pero hay otros que son nacionalistas que adhieren con la colonización y que, de hecho, son instrumentos de la colonización política en este momento. Hay una gran diversidad de objetivos o de maneras de vivir el judaísmo.



También, en Estados Unidos, donde hay un judaísmo más independiente y más desarrollado, hay desde digamos comunidades hippies, se podría decir, de gente que fue a la India en los años 60 y que ha introducido la meditación y el yoga en el judaísmo, un judaísmo liberal que tampoco es reconocido por el Estado de Israel pero que es muy importante allí, y otros más conservadores o más ortodoxos. Una gran variedad.


¿Se tiende a equiparar a la persona judía con ser partidario del actual Estado de Israel?


Es una confusión intencional por parte del Estado de Israel, que pretende representar a todos los judaísmos. Y lo pongo en plural porque la diversidad es un tema importante. Hoy en día, a causa de la situación... No nos gusta hablar de conflicto... A causa de la ocupación, porque en realidad es una ocupación de Israel sobre Palestina, las comunidades judías organizadas como tal, que son comunidades religiosas, son rehenes del Estado de Israel, pero en Estados Unidos, por ejemplo, se está dando una situación interesante. El judaísmo, o los judaísmos, en Estados Unidos, es bastante diverso y fuerte para ser independiente del Estado de Israel.


¿Esto es especialmente importante de cara al tradicional apoyo del Gobierno de Estados Unidos al de Israel?


Sí. Una parte de la opinión pública judía en Estados Unidos no se identifica ni con la política de Trump, porque en general apoyan más a los demócratas, ni con la política del Gobierno israelí actual, ni con la ocupación militar de Palestina. El lobby político existe, pero es muy importante... Por ejemplo, en Pittsburgh hubo una matanza en octubre. El judaísmo oficial en Israel no quiso hablar de sinagoga, dijo que era un centro cultural judío y que lamentaba las muertes. ¿Por qué? Porque esa comunidad no es de la ortodoxia reconocida por Israel. Resulta chocante. Además, el atentado fue llevado a cabo por parte de la derecha supremacista blanca, que hoy en día Israel apoya. Israel está teniendo lazos con Orban de Hungría, con el Gobierno polaco, Savini ha ido a Israel... 


La respuesta es sí, es importante, porque la opinión pública judía de Estados Unidos tiene un peso importante para la vida de Israel y para la política de la gran potencia que es Estados Unidos.


¿Qué crees que presiona más al Gobierno de Israel para que pueda haber un cambio, la comunidad internacional o los propios judaísmos?


No hay presión. La presión viene, por ejemplo, del movimiento BDS, es decir, del movimiento de solidaridad hacia Palestina, que está presionando a los Estados sobre todo occidentales para que reconozca la violación de los Derechos Humanos, la violación del Derecho Internacional, el incumplimiento de las resoluciones de la ONU, el derecho de los refugiados al retorno, la situación de Aparheid que se vive en Israel.


La nacionalidad israelí judía tiene más derechos que los demás. Muchas veces se habla del lobby judío, pero en realidad se debería hablar del lobby sionista. En realidad, la influencia de las comunidades judías está muy sobrevalorada en cuanto al hecho de que al Estado de Israel no le importa. En el fondo, son cínicos.


Sobre el hecho de que no hay una presión real para el cambio, ¿es por eso por lo que siguen proliferando los colonos israelitas en territorio palestino, aunque haya leyes internacionales que lo prohíban?


Absolutamente, van a seguir habiendo. Israel no tiene Constitución, hereda el derecho británico, que tampoco hereda Constitución. Una Constitución define el territorio nacional. Es muy importante hablar de los objetivos del sionismo desde el inicio, que eran crear un Estado judío en Palestina. No se podía eliminar a la población indígena. Ben Gurion, el fundador del Estado, fijó un límite del veinte por ciento de población árabe para la existencia del Estado judío. En las fronteras de Israel, este objetivo ha sido alcanzado. Hay un veinte por ciento de población palestina, que no tiene los mismos derechos que los demás. 


Es una ocupación continua, sigue cada día destruyendo casas, arrancando olivos, expropiando a personas y creando asentamientos.


En esas circunstancias, ¿cómo puede haber paz?


Como Junts, no tenemos una posición sobre cómo arreglar el tema, lo que sí creemos es que la llamada solución de Oslo, de que haya dos Estados, ha muerto. La cuestión ahora es si hay un Estado judío, si Israel se come todo el pastel. Para la paz, con dos Estados, o sea cual sea la fórmula, lo primero que vemos necesario es el reconocimiento del daño, como ha hecho Canadá, que ha reconocido los daños de la colonización para los pueblos indígenas. Esto sería un gesto simbólico, reconocer el carácter colonial del Estado. Luego, las bases serían la igualdad de derechos para todos los ciudadanos, tal vez el reconocimiento de la existencia de varias religiones, pluralismo religioso y Estado laico. Podría ser. Y con eso, la descolonización de las mentes.


Además, el derecho internacional reconoce a los refugiados el derecho al retorno, y eso es para el pueblo palestino una condición sine quanum. Luego hay la devolución de las tierras, la igualdad de derechos.


Nosotros intentamos transmitir la idea de que el conflicto no es allá, también es aquí, y que también es a nivel global. Palestina es la herida que sangra en este mundo enfermo, que ejemplifica lo que está pasando, la brecha entre los poderosos, los Estados, a quien corresponde una parte del poder y de la riqueza, y entre los que no; entre los que poseen y los desposeídos. Hay heridas que no se ven, pero ahí se ve, es la brecha entre la sociedad militarizada, un apoyo financiero y militar de la primera potencia mundial, y un pueblo indígena con una sociedad tradicional que no tiene quien lo defienda. 

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