​El discurso fuera de lugar de Gemma Domènech en Mauthausen

Carmen P. Flores

En política, como en cualquier otro campo de la vida, hay que saber cuándo es oportuno o no hacer o decir una cosa. La oportunidad en las personas es una virtud de gente inteligente. El estar callado en determinados situaciones, de aquellas personas que ocupan cargos públicos es un signo de prudencia y saber estar. Hacer lo contrario refleja la irresponsabilidad y el partidismo que debe estar excluido de cualquier cargo institucional. Decía Maurice Barrès, escritor y político francés que "La política no es asunto propio ni de filósofos ni de moralistas; la política es el arte de sacar de una situación determinada el mejor partido posible". A diario esta afirmación se puede apreciar en el mundo de las instituciones que, en principio, debería servir a la ciudadanía y no a otros intereses.


Dolores Delgado Mauthausen


Este fin de semana, la prudencia de la directora general de Memoria Democrática de la Generalitat de Catalunya, Gemma Domènech, no le ha acompañado en el acto de homenaje que la Generalitat realizaba en Mauthausen a los republicanos deportados durante el nazismo, cuando aprovechando la ocasión , lo utilizó para recordar a "los presos políticos" en prisión preventiva. Palabras inoportunas y fuera de lugar que provocaron que la ministra de Justicia, Dolores Delgado, abandonara el lugar, al que después volvió para depositar un ramo de flores.


La verdad es que la actitud de Gemma Domènech es realmente de una irresponsabilidad supina. No hay otros espacios para hablar de ellos, que lo están haciendo en todos los lugares, y a todas horas. En esta ocasión, el cargo institucional ha aprovechado un acto que debería ser de homenaje a unas personas que sufrieron la crueldad hasta la muerte de un régimen criminal y asesino. Demuestra la catadura moral de esta historiadora metida a política por obra y gracia de una designación a dedo de su partido político y que tiene que hacer méritos para seguir manteniendo el sillón. Si es capaz de realizar semejante actuación en un acto de estas características, Dios libre a los alumnos que haya tenido y pueda tener, en estos tiempos donde se cambia la historia de Catalunya a gusto del nuevo régimen.


La ministra Delgado, con buen criterio, hizo lo que tenía que hacer, no tolerar semejante discurso, donde dejaba a España como un país que no respeta los derechos de las personas y, gracias a la falta de "democracia", ellos están campando a sus anchas.


No se puede permitir, es abominable que personas públicas se aprovechen de sus cargos, sin importarles la oportunidad del momento, de hacer una política sectaria y partidista que desprestigia a la institución que representa.


"¿No te parece significativo, por ejemplo, que el concepto de lo justo coincidiera siempre sospechosamente con nuestros intereses?", decía Miguel Delibes. 

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