sábado, 27 de noviembre de 2021

​Feijóo se cansa de Casado por desviarse del centro-derecha

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El líder del PP, Pablo Casado, salvó los papeles el superdomingo electoral no porque obtuviera un buen resultado, que perdió regidores y diputados, sino porque sumando con Cs y Vox puede desbancar a los candidatos socialistas que han ganado los comicios locales y autonómicos.


Pablo Casado Alberto Núñez Feijóo



Siendo esta la baza de Casado, pactar para echar al PSOE ganador de las instituciones, se ha encontrado dentro de su partido con un frente abierto: el del gallego Alberto Núñez-Feijóo.


No le basta a Feijóo con que el PP conserve la Comunidad de Madrid y recupere el Ayuntamiento pese a no ser el más votado. Tampoco le sirve volver a presidir la comunidad de Aragón.


Feijóo apuesta por una crítica interna más a fondo, con la calma y sin presiones por gobernar a toda costa, no sea las decisiones sean pan para hoy y hambre para mañana, ya que los pactos llevados a cabo ahora pueden costarle al PP las próximas elecciones. Pactar con Vox a toda costa podría acabar sirviendo al PSOE en bandeja las instituciones en las próximas citas electorales.


Pero Feijóo no está solo. Son varias las voces populares que alertan que ir acompañados de la extrema derecha para gobernar no es ético ni necesario para hacer política. Así lo consideran la presidenta del PP de Valencia, Isabel Boning, y el presidente del PP en Andalucía y actual presidente de la Junta, Juanma Moreno.


Los tres apuestan por la centralidad. Precisamente Moreno pactó con Cs y Vox en Andalucía, pero se considera en el seno del PP que no es lo mismo actuar así para sacar a un gobierno monocolor desde hace décadas en una comunidad como la andaluza, que hacerlo por sistema en ayuntamientos y gobiernos autonómicos.


Fuentes internas señalan que en la reunión del PP posterior a los resultados electorales, Moreno, indignado, llegó a decir: "A mí nadie me ve como un facha", y sostuvo que la clave está en mantener la personalidad y defender juntos que hay líneas rojas que los populares no deben tolerar.


Casado se enfrenta así a una guerra fría. Cuando creía que sobre todo los resultados en Madrid le mantenían en la cúpula del PP, pesos pesados del partido le dan la espalda.


Existe un pacto no escrito de que los dirigentes del partido no van a tirarse los trastos a la cabeza ante los medios de comunicación, pero Feijóo lidera a los barones que consideran que el PP está en un momento inestable. 

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