sábado, 21 de septiembre de 2019

Sánchez-Iglesias, ¿ki-ki-ki o co-co-co?

Luis Moreno
Profesor de Investigación del Instituto de Políticas y Bienes Públicos (CSIC)

En un país tan fraternalmente excesivo como el nuestro, el 'juego del gallina' no debería estimular los enfrentamientos de un gallinero poco aseado y hasta maloliente. España mantiene un penoso récord de guerras civiles en el denominado mundo avanzado, o 'primer mundo' como a algunos gusta denominar, durante las dos últimas centurias. La última de ellas sigue proyectando su halo tenebroso en los enfrentamientos políticos del presente.


Algunos herederos de quienes 'perdieron la guerra' siguen tachando la fecha del 1 de abril de 1939 en su calendario existencial. Y hasta se las ingenian para cruzar el Ebro de un pasado terrible, el cual sigue condicionando un presente confuso y un futuro incierto (por definición). A quienes aportamos nuestra pasión política para facilitar la Transición Democrática tras la muerte del General Franco en 1975, se nos culpa, aún subliminalmente, de las carencias económicas, políticas y sociales que ahora encaramos penosamente. Vuelve a revolotear en los salones de la izquierda de salón la cantinela de 'contra Franco se vivía mejor'. Algunos de los que así lo aseveran a pies puntillas ni siquiera vivieron aquellos tiempos de despotismo infame y represor. En el ínterin, vuelven a sobrevolar las tentaciones egocéntricas de unos políticos electos en pugna por el 'todo vale' a fin de ocupar las poltronas.


Viene lo anterior a cuento del encanallado clima de impotencia generado por la imposibilidad de conseguir la formación de un nuevo gobierno en España, tras las elecciones del pasado del 28 de abril. Sabido es que ningún partido está en condiciones de asegurarse por sí solo una mayoría parlamentaria que permitiese su acción gubernamental. Ello sólo es posible si juntasen sus apoyos dos o más fuerzas presentes en la Cámara de Diputados. A la vista de los números, el apoyo mutuo PSOE-Unidas Podemos aparece la opción más plausible para formar gobierno, vista su textura ideológica y sus propuestas de políticas públicas, y ante la negativa empecinada de Ciudadanos por una abstención parlamentaria.


Ahora todo parece reducirse a saber quién será el 'gallina' en la pugna de líderes entre Sánchez e Iglesias. Al primero parece habérsele olvidado que hizo una propuesta de gobierno de coalición/cooperación que ahora estaría dispuesta a discutir/aceptar el segundo. O sea, donde 'dijo digo dice Diego', o 'si te he visto no me acuerdo' en versión más castiza.


Por su parte, Iglesias tuitea su enfrentamiento con Sánchez con una referencia al célebre combate de 1974 entre Muhammad Ali (the Greatest) y George Foreman en Kinshasa (Zaire). 'Alí, mátalo' (Ali, bumayé gritaban los seguidores de un Ali). Éste aguantó las embestidas de Foreman y, tras cansarlo, batió con un KO final en el octavo asalto.


Los científicos sociales de las escuelas anglonorteamericanas tan del gusto de las ciencias del comportamiento (behavioural sciences) y la teoría de juegos (game theory), usan -y en no poca medida abusan- de los recursos de ambos enfoques para explicar los resultados 'racionales' de la acciones humanas. Así, cabría interpretar que en España estaríamos asistiendo a un duelo entre gallo (ki-ki-ki) y gallina (co-co-co), y al despliegue de una estrategia para obtener concesiones irreversibles de la otra 'parte contratante' (hermanos Marx, ¿recuerdan?). Ello se obtendría retrasando el posible acuerdo hasta el final inexorable del período establecido para conseguir un acomodo o acuerdo común alternativo a la celebración de nuevas elecciones generales.

Si te rajas, te rajan. O si lo prefieren, como gustaba decir al dictador Torrijos, "si te aflojas, te aflojan". Empero, la opción de una nueva consulta electoral es rechazada mayoritaria y netamente por los españoles en las múltiples encuestas y sondeos que proliferan en las últimas semanas.


Mi buen amigo y maestro de sociólogos, Eduardo Moyano, argumentaba en una artículo de opinión publicado recientemente ('Coalición, de entrada no') que, dada la aparente falta de confianza entre Sánchez e Iglesias, una ruta de posible acuerdo sería el inicio de un acuerdo programático y un gobierno a la 'portuguesa', y una cooperación por fases mediante la cual se sumarían más adelante al gobierno representantes de Unidos Podemos, una vez que resquemores y prevenciones personales se disipasen. Implícitamente en dicho análisis se resalta la relevancia que posee el 'factor humano' y la capacidad del albedrío personal frente a lo estructural y estructurante en una situación como la que nos ocupa. Y lo hace en un modo acuciante recurrentemente despreciado por los consejeros áulicos o spin doctors, tan del gusto en los tiempos que corren.


Es de sentido común para el redactor de estas líneas que el desacuerdo Sánchez-Iglesias y la celebración de nuevas elecciones favorecerá el 'frentismo'tan del gusto de los españolitos hartos de tanta incapacidad y confusión del gallo y gallina que ahora pelean. Una vez que dejen de ser protagonistas en la pugna política del país, poco importará si uno quedó como gallo o gallina en el palenque de los pollos desplumados. Mientras tanto, los electores siguen pelando la pava de saber lo que pasará, ¿o será el pavo..?

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