domingo, 17 de noviembre de 2019

​La Fortuna de la familia Franco

Manuel Fernando González Iglesias

Si en este país llamado España los españoles nos pusiéramos a investigar, por pura dignidad, sobre el origen de la fortuna de la familia Franco, seguramente a esos nietos del Caudillo -que no han dado en su vida un palo al agua- les entraría el pánico escénico y se mostrarían más respetuosos con el Estado y los Gobiernos democráticos que les han permitido darse la vida padre. El Marqués de Villaverde era un prestigioso especialista, con unos dineros y posesiones que heredadas de sus abuelos y madre suenan a puro botín de una guerra que ganó el abuelo Generalísimo y en la que perdieron la vida, dicen los historiadores, un millón de españolitos y otros tantos tuvieron que salir corriendo, ya que a los que se quedaron aquí, o los encarcelaron o los pasearon para acabar durmiendo, todavía ahora, en cunetas o fosas comunes el sueño de la muerte para vergüenza de todos nosotros, especialmente de los franquistas.


Ahora leo que a Franco lo sacan del Valle de los Caídos y se lo llevan a un cementerio para ricos para enterrarlo, con todo cuidado, al lado de su esposa Carmen Polo, compañera en vida de los privilegios y donaciones que recibió su marido durante cuarenta años de ‘Longa noite de pedra’ para todos los No afines al Régimen, más conocidos como "los rojos". A mí me parece bien que el Tribunal Supremo por unanimidad cierre con valor jurídico máximo una losa de vergüenza que todavía pesaba sobre nuestra dignidad colectiva. Se tratará a este asesino con el exquisito cuidado que todavía no tienen quienes reclaman saber dónde están los familiares que asesinaron quienes habían ganado la guerra, sobre todo en la cobarde opacidad de la retaguardia, para así imponer el terror y quedarse de paso con los bienes y propiedades de los vencidos.


En esta lectura mía me encuentro con las palabras de la defensa de los Franco, que dice va a apelar al Tribunal de Derechos Humanos y al Constitucional para reclamar "sus derechos", lo cual me hace pensar en lo grande que es la Democracia española, que permite a quienes son herederos directos de la indignidad de unos hechos históricos que merecerían haber pasado por el Tribunal de la Haya, disponer y hacer uso de la posibilidad de que la ley les ampare, mientras viven a lo grande de una fortuna familiar que la Hacienda pública ya debería haber investigado para determinar su verdadero origen hace unos cuantos años.


Como estos pájaros van a la suya y no se enteran de que las familias de los otros dictadores como su abuelo siempre han optado por el anonimato -para que el olvido sea la mejor medicina para calmar el dolor colectivo que han originado sus parientes- pues a lo mejor, sin saltarse la ley, habrá que aprovechar el viaje a Estrasburgo para intentar abrir un proceso investigador que emita un dictamen europeo sobre lo que significó para todo el pueblo soberano del Reino de España el Golpe de Estado del General Franco. Toca ya que Europa se moje, como ya lo hizo con Hitler, Mussolini o Stalin, y les diga a estos Señores herederos que el Régimen de su abuelo fue un crimen de lesa humanidad y que lo que ellos tienen en cuentas y bienes procedente de la herencia familiar, deberían haberlo devuelto al Estado para que pudiera reparar, en una mínima parte, el daño causado a miles de víctimas inocentes, y a ellos y a su conciencia devolverle la paz y el sosiego por la herencia recibida.

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