lunes, 27 de septiembre de 2021

'Follem?', una invitación a reflexionar sobre el sexo sin prejuicios

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Los periodistas nos preocupamos por conseguir siempre un buen título que sirva de encabezamiento a nuestras informaciones. A los escritores les pasa lo mismo y Bel Olid ha escogido un título bien llamativo para el texto que ha escrito en torno a la sexualidad. Porque 'Follem?' (Bridge), aunque parezca poco menos que una invitación libidinosa lo es, en cambio, a la meditación sobre las sexualidades, así en plural, sus manifestaciones, los prejuicios que las rodean y los presupuestos en base a los que deben desarrollarse desde una forma humana y razonablemente ética.


Por de pronto, propugna por la aceptación de la diversidad. "Sobre la mentira de la biología hemos construido la catedral de la normalidad con el sello de calidad de lo que es natural y hemos establecido un catálogo de identidades, deseos y prácticas aceptables" y ello lleva a discriminar las personas no tanto por lo que son, sino por lo que parecen. "Tenemos -dice- relaciones sexuales con el objeto de compartir placer sexual. Pero el sexo es una forma de relación humana y va mucho más allá y sobre la cual operan las relaciones de poder presentes en las sociedades". En todo caso, hay que recordar que la sexualidad no es sólo sensualidad.


Critica severamente la pornografía en la que advierte ni se ríe, ni hay comunicación y trata de dos temas de rabiosa actualidad: el consentimiento y la violación, tratando de desmontar ciertos mitos, como que el hombre no puede controlarse, que la mujer en realidad quiere, aunque no lo dice, y que las relaciones sexuales son un derecho del varón, como se ha pretendido por ejemplo en el matrimonio. Sea como fuere, nunca puede colegirse que hay consentimiento si la persona está drogada, en posición subordinada o engañada en cuanto al uso de protección. A estos efectos, especifica una serie de "señales de alerta" para evitar ser objeto pasivo de satisfacción sexual contra la voluntad de uno de los partícipes.


Desmiente los conceptos de "belleza" como determinantes del deseo y propone una educación de la sexualidad responsable y respetuosa. Bel Olid aspira, en definitiva, a vivir en un mundo en el que el sexo biológico y el género sean socialmente irrelevantes. Y contempla la relación íntima no como algo ni obligado, ni forzado, ni triste: "no perdamos de vista la alegría de follar".


Dicho todo lo cual ¿a que no había por qué asustarse por el título de este libro…?

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