miércoles, 13 de noviembre de 2019

​Quijote y Sancho juntos

Miquel Escudero

Al polímata Ramón Tamames -con grandes conocimientos en diversas materias científicas o humanísticas- le enseñó a leer y escribir su abuelo paterno Clemente, maestro nacional, de quien ha dicho haber heredado las cosas que más han contribuido a lo mejor de él. De Miguel Kreisler, profesor que tuvo en el Liceo Francés de Geografía e Historia, ha contado que le encargó dibujar un mapamundi sin levantar la tiza de la pizarra. Y así lo hizo desde Alaska, el mapa de las Américas hasta la Tierra del Fuego y así hasta llegar a Nueva Zelanda. El propio Kreisler le pidió dar una charla a sus compañeros acerca del condestable Don Álvaro de Luna. Fue su primera experiencia de conferenciante y desde entonces no ha parado; tiene ahora 86 años recién cumplidos.


Diré que a día de hoy no conozco a nadie que encarne mejor que Tamames a D. Quijote y a Sancho juntos. Doctor en Derecho y en Ciencias Económicas, tiene la vieja creencia de que un español nunca está completo hasta que conoce Hispanoamérica. Y de la manera que le caracteriza, con avidez, pasión, erudición y entendimiento, barriendo fronteras de especialidades se ha lanzado desde hace unos años a escribir un libro acerca de la figura de un soldado audaz, diplomático inteligente, magnífico escritor y enorme empresario: ‘Hernán Cortés, gigante de la historia’ (Erasmus). Ramón Tamames ha usado dos clases de fuentes para este libro: crónicas de Indias y biografías del conquistador. Lo ha escrito desde una óptica global, en el marco de los descubrimientos del siglo XVI, del comercio, del mestizaje cultural. Y 500 años después del encuentro entre Cortés y Moctezuma, está dedicado a los 600 millones de hispanohablantes de ambos hemisferios (en la memoria, el artículo 1º de la Constitución de Cádiz: “la nación española es la reunión de todos los españoles de ambos hemisferios”).


De Cortés dijo el premio Nobel mexicano Octavio Paz: “No es fácil amarlo, pero es imposible no admirarlo”. La particularidad de esta obra es dedicar dos capítulos a la Nueva España resultante tras la muerte de Hernán Cortés en 1547 y llegar hasta la actualidad de 2019. El asunto es que para que la comunidad iberoamericana alcance sus mejores posibilidades hay que acabar con el sectarismo y con las verdades a medias, una tarea quijotesca. En el prólogo, Josep Borrell dice que la curiosidad y conocimientos de Tamames no tienen límites.

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