Los rusos está nerviosos por el éxito de Guaidó

Ludmila Vinogradoff
Corresponsal internacional

Los venezolanos han comenzado a protestar la injerencia rusa ante la sede de la legación diplomática al igual que lo hacían los activistas chavistas en la Embajada de los Estados Unidos antes de cerrarla hace dos años.


Incluso los famosos grafitis de “Yanky go home” de la propaganda izquierdista, que se veían en los muros de Caracas en los años 70, han sido sustituidos por los “Rusos go home” cuya traducción fonética sería “Rusky na dom”.


También se ven volar en los cielos de Caracas los papagallos o cometas con la mala imagen de los rusos.


Rusia go home (imagen)


Los manifestantes expresaban su descontento con la intervención extranjera. Pedían a gritos que el “imperio ruso”, el “imperio cubano” y el “imperio chino” se fueran del país caribeño. Esto ocurrió este viernes 7 de febrero.


La sorpresiva presencia del canciller ruso Serguei Lavrov disparó la protesta de los caraqueños. Un grupo de dirigentes vecinales y estudiantiles decidieron protestar la injerencia de fuerzas militares rusas en Venezuela consignando una carta en su sede diplomática.


Entre la embajada rusa y la estadounidense, situadas en la exclusiva urbanización de Las Mercedes, solo la separan unos dos kilómetros, sin embargo, su distancia política y diferencia cultural e ideológica se miden como dos polos opuestos y antagónicos que tienen pocas cosas en común.


Las protestas contra el diplomático ruso han llovido en las redes sociales y en las calles. En twitter le reprochan que “el representante del jefe de un país que expolia nuestras riquezas e interviene en asuntos públicos al igual que el embajador cubano... Lavrov se sienta en la “mesa de diálogo” (mesita) y dice: “es el único formato de negociaciones entre el gobierno y la oposición”.


Lavrov critica a los Estados Unidos y se olvida que hace lo mismo o peor: “crisis en Venezuela debe ser solucionada con “medidas políticas y diplomáticas”. En Venezuela la negociación fracasó por culpa de “los caprichos de Guaidó”. “Son inaceptables las sanciones de EEUU”, son apenas algunas frases de su injerencia.


Es que el impacto de la exitosa gira internacional de Juan Guaidó, el presidente interino de Venezuela, ha levantado ronchas, nervios y mucha preocupación en Moscú. Su encuentro con la plana mayor del gobierno de Donald Trump en Washington todavía pica y se extiende.


De ahí la repentina visita de Lavrov a Caracas para reforzar su apoyo a Maduro y mostrar que no está solo. Y para completar y reforzar ese respaldo, José Luis Rodríguez Zapatero también se presenta sorpresivamente en Miraflores en el combo chavista.


Los altos cargos chavistas del régimen no le perdonan a Guaidó que haya sido reconocido y respaldado por los principales jefes de Estado del mundo. Y entonces lo amenazan con machete en mano cuando regrese a Caracas como lo hizo el ex diputado Pedro Carreño, también conocido como “Pedro Carroña”.


Al mejor estilo del panameño Noriega, el vulgar “Carroña” alzando el machete exclama: "Si quiere que nos manden a Guaidó para acá y que se presente aquí, y le diga a los militares que es el comandante en jefe: con esta peinilla le queman ese cul... para que aprenda a respetar".


Amenazar, reprimir y torturar es la manera violenta de gobernar de Maduro y sus aliados.

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