En el Podemos de los Pablistas, Roma no paga a los críticos

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Un año después de la peticion de un debate estratégico de los barones terrotoriales  eb Castilla-La Mancha, la mayoría de esos dirigentes han perdido la secretaria regional y solo dos mantienen poderes reales y tienen las horas contadas. 



PABLOIGLESIAS




El último en salir ha sido el secretario de Podemos País Vasco, Lander Martínez, que presentó su dimisión  después de que Iglesias le desautorizara y  diera su bendición en  las primarias internas  a una candidata pablista.


Antes de él, Nacho Escartín,  de Podemos en Aragón, fue el penúltimo en salir. La dirección estatal avaló el cese del dirigente que había buscado un perfil propio al margen de la dirección centralizada de Madrid. 


LOS BARONES CRÍTICOS PEDÍAN UN RESET Y HAN ACABADO DEFENESTRADOS


En la mañana previa al tenso Consejo Ciudadano de Podemos de enero de 2019, 11 líderes locales, de diferentes corrientes, se reunieron en Toledo para plantar la semilla de ese proyecto.  Mientras Ramón Espinar em Madrid anunciaba su renuncia a todos sus cargos tras una discrepancia de forma y fondo con el todopoderoso e intocable Pablo Iglesias.


José García Molina, exvicepresidente de Castilla-La Mancha en coalición con el PSOE, intentó hacer de maestro de ceremonias de líderes como el de la Región de Murcia, Óscar Urralburu; Canarias, Noemí Santana; Aragón, Nacho Escartín; Asturias, Daniel Ripa; Illes Balears, Mae de la Concha; Euskadi, Lander Martínez; Comunitat Valenciana, Antonio Estaño; La Rioja, Kiko Garrido; Extremadura, Álvaro Jaén, y Navarra, Eduardo Santos. Todos ellos coincidieron en que el partido morado necesitaba un reset después de su quinto aniversario.


La llamada declaración de Toledo,  pedía a Iglesias reformular su política tras la salida de Iñigo Errejón: “Nuestra responsabilidad desde las Secretarías Generales Autonómicas de Podemos es ofrecer otro horizonte de país: más moderno, más justo, más igualitario, más feminista y más democrático, que frene el giro autoritario. Precisamente por ello, hacemos esta declaración. Nos hacemos falta todas y todos. Es la hora de cooperar y no de competir”.


Ese día, para los pablistas los firmantes de la declaración de Toledo se convirtieron en “traidores”, otros más de la larga lista que puede consultarse en la Hemeroteca Morada desde su nacimiento.


Iglesias hizo oídos sordos a esa propuesta. Ganó tiempo y su empecinamiento personal le costó a Podemos perder por el camino 30 escaños en abril, y otros cinco más en las de noviembre. 


Pero la suerte ayudó a Iglesias y  salió a su rescate, Pedro Sánchez, que decidió incluir a Podemos en el gobierno de coalición y a partir de ese momento, Iglesias empezó a servir su particular plato frío de  venganza, con los "11 de Toledo", porque en la política de Juego de Tronos, el que sobrevive, gana y es inmesericorde con su enemigo. 


De aquellos 11 líderes locales, cinco quedan en el cargo, pero solo dos tienen poderes reales. Se trata de Daniel Ripa, en Asturias, y Mae de la Concha, en Baleares. Los demás, Álvaro Jaén, Eduardo Santos y Noemí Santana, no tienen el control del partido y no son los referentes de la dirección. Los secretarios de Asturias y Baleares, además, pueden tener las horas contadas, comentan en Podemos. Sobre todo el de Asturias, para cuya sustitución circula el nombre de Sofía Castañon, actual portavoz adjunta en el Congreso.


Podemos tiene hoy más que nunca una dirección únicamente pablista sin oposición el próximo congreso de Vistalegre 3, el 21 y 22 de marzo. 



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