Salvador Illa es la carta que usa Sánchez frente al independentismo

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Salvador Illa,  ministro de Sanidad tiene un perfil más político que técnico, entregado a la solución de la cuestión catalana, sobre la que tiene su propio plan por ser abiertamente "antiindependentista".


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Fue sobre todo en los meses anteriores y posteriores al 1-O cuando los constitucionalistas apreciaron al exalcalde de La Roca del Vallès, Salvador Illa. Concretamente por su trabajo discreto a favor de la manifestación constitucionalista del 8 de octubre en Barcelona y de la marcha organizada por Sociedad Civil Catalana el 27 de octubre de 2019.


Miquel Iceta no estaba del todo a favor de la marchan, pero Illa logró que el PSC enviara una carta a sus militantes para que participaran en la marcha. En la marcha de SCC de 2019, el PSC también estuvo presente.


La carrera de Illa sigue el guion francés, que suele proyectar a alcaldes de provincias a la política nacional. Dirigió el municipio de La Roca del Vallés donde dejó su sello con la edificación del centro comercial La Roca Village,  uno de los atractivos del turismo en Catalunya. Luego pasó a la política municipal de Barcelona, hasta que Iceta le entregó la llave de la organización del PSC.


Reservado y pragmático, Illa se está convirtiendo en una mano derecha del Gobierno de Sánchez y  gana peso porque la legislatura gira alrededor en sus primeros meses, de la mesa diálogo con los independentistas, con quienes el exalcalde de la Roca mantiene una relación directa. 


 Pieza clave del pacto del PSC con JxCat en la Diputación de Barcelona, recibió reproches de la oposición e incluso en las entrañas del PSOE despertó malestar. Pero el catalán insiste en su apuesta de por el divide y vencerás del sector nacionalista: una táctica que ha convencido a Sánchez.


SALVADOR ILLA EL VIGILANTE DE PABLO IGLESIAS


“Es muy crítico con los independentistas. Mucho más que Iceta y está convencido de que hay que volver al diálogo, aunque sea solo por razones tácticas. Por un lado para diluir la unidad entre ERC y JuntsXCat, y por el otro para reconducirlo todo a través de una negociación pactada”.


La ubicación de su ministerio le pone entre dos fuegos. Si por un lado trata con los nacionalistas, por el otro trabaja codo con codo con Iglesias. Comparte ministerio con el líder de Podemos y Alberto Garzón y esa cohabitación representa la mejor metáfora de la actual coalición rojo-morada: dos partidos que luchaban a sangre y fuego por el liderazgo de la izquierda, pero que ahora muestran una entente que hasta sorprende al propio Iglesias.


Pero es que Salvador Illa tiene el papel de vigilante de Iglesias. Sabe que los morados defendieron una consulta o referéndum en Cataluña y ahora insisten en la liberación de los condenados del 1-O, aunque el deseo de seguir en el Ejecutivo ha convertido a Podemos en un partido dócil. Illa, el negociador, tiende puentes con los morados, pero con el mismo espíritu de atención con el que trata con nacionalistas.


Incluso en el PSOE madrileño están apreciando el trabajo silencioso del catalán. Y es que en cierto sentido Illa puede representar al socialismo catalán de orden. Cumplió con el servicio militar y en esa etapa aprendió la importancia de quienes no están entre los focos pero mueven a las tropas. De ellos a menudo depende la victoria o la derrota.

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