martes, 20 de octubre de 2020

Los tiempos cambian: nuevas figuras de identificación para las niñas

Paloma Azpilicueta
Psicóloga clínica y psicoterapeuta

Una niña con un juego de habilidad matemática


Desde hace ya un tiempo, estamos asistiendo a una oferta editorial para niñas que se aparta mucho, pero mucho, de la existente hasta hace bien poco. Son libros que cuestionan de manera más o menos directa el tema «princesas», como por ejemplo Las princesas también se tiran pedos, de Ilan Brenman y Ionit Zilberman (Edicions Bromera), un libro irreverente y desmitificador, entre otros varios. Una propuesta muy interesante es también Yo voy conmigo (Thule Ediciones), de la escritora e ilustradora Raquel Díaz Reguera, autora de varias obras de temática equivalente , que ha sido llevada al teatro por Paco Mir, de El Tricicle. Aquí me voy a centrar en la oferta editorial, aunque la afirmación anterior puede extenderse a las películas (entre ellas, muchas de las últimas producciones de Disney), así como a obras de teatro, reportajes o programas de televisión de todo tipo, la nueva visibilidad de las futbolistas y las jugadoras de baloncesto, etcétera.


El tema Disney merece la pena ser tratado aparte. Como todos sabemos, sus películas refuerzan mucho los roles más tradicionales de la mujer, el machismo y los valores familiares y sociales más clásicos, aunque ―el negocio es el negocio― en varias de sus películas aparecen personajes femeninos muy autónomos y que no tienen entre sus prioridades conquistar a un príncipe o a alguien importante. Recordemos la princesa Moana, de la película Vaiana; Judy Hopps, la inteligente y valiente policía de Zootrópolis; la princesa Mérida, arquera de Brave; Tiana, de Tiana y el sapo, etcétera. Como suele decirse, lo cortés no quita lo valiente…


Los libros diferentes para niñas no son, en realidad, algo totalmente nuevo: recuerdo bien los libros de las feministas italianas Adela Turin y Nella Bosnia (por ejemplo, Historia de los bonobos con gafas y Arturo y Clementina), así como otros dentro de la colección «A favor de las niñas», que la Editorial Lumen de Esther Tusquets publicaba cuando mi hija era pequeña, a mediados de los años ochenta. Hablaban de coeducación, de los nuevos roles en la familia, de igualdad... (Por cierto, los sigue publicando la Editorial Kalandraka). Ciertamente abrieron el camino, hicieron su efecto y ayudaron a aquellas niñas y niños que los leyeron, pero se trataba de algo minoritario y de un número limitado de obras.


En el momento actual, la oferta es enorme. El artículo que Elena Hevia publicó en El Periódico en agosto del año pasado, «Superheroïnes de veritat per a nenes i nens», me ha sido muy útil a la hora de escribir este artículo.


Tenemos, por ejemplo, la colección «Unicorn» (Editorial Vegueta), de biografías ilustradas de científicos, que recoge un número significativo de mujeres importantes como Hipatia, Marie Curie, Ada Lovelace (precursora de la programación informática) o Lise Meitner, que logró junto con Otto Hahn la primera fisión nuclear (aunque sólo a él, por cierto, se le concedió el premio Nobel).


La obra Contes de bona nit per a nenes rebels, de Edicions Destino/Estrella Polar, apareció en 2016 y recoge doscientas minibiografías de mujeres ejemplares. La Editorial Montena, con obras como Las chicas son guerreras (sobre veintiséis mujeres rebeldes que cambiaron el mundo), Las chicas son de ciencias (el tema queda claro) y Las chicas van donde quieren (veinticinco aventureras), hace una aportación muy estimable en la misma dirección. Está también la colección «Shackleton Kids», que recoge biografías de mujeres famosas como Jane Goodall, Jane Austen o Anne Frank.


Voy a centrarme especialmente en la colección «Petita i Gran», de Alba Editorial, cuyos títulos son básicamente biografías de mujeres, aunque también de algunos hombres. Las biografiadas (y los biografiados) las selecciona María Isabel Sánchez Vegara, que escribe los textos, elige a los ilustradores y vela por que la colección tenga una unidad o coherencia de estilo (si bien los ilustradores cambian). El listado es interminable: Frida Kahlo, Agatha Christie, Marie Curie, Amalia Earhart, Rosa Parks, Jane Austen, Georgia O’Keeffe, Maria Montessori, Ella Fitzgerald, Anne Frank… Entre los biografiados tenemos a Muhammad Alí, Stephen Hawking y Rudolf Nureyev: una bienvenida minoría. Parece que incluir hombres en la colección no les ha sentado bien a algunas niñas, aunque también es cierto que algunos niños han empezado a leer los libros al ver que también incluían personajes masculinos…


Esta colección está teniendo un éxito brutal, por decirlo así, pues supera los dos millones de ejemplares vendidos en todo el mundo, y ha sido traducida a veinticinco lenguas diferentes, entre las cuales las de Azerbayán, Turquía, los Emiratos Árabes, Marruecos, Kuwait o Qatar. ¡Quién lo diría! Es lo que se llama «dar en el clavo».


Hay editores/as que saben «leer» los tiempos, las épocas, y sin duda María Isabel es una de ellas. Estamos en un momento en que las mujeres están, de nuevo, atreviéndose a sacar la cabeza, a ser visibles, a defender sus derechos.


Es decir, las niñas disponen en este momento de muy variadas figuras de identificación a nivel social, que visibilizan a la mujer en campos y áreas que van mucho más allá del amor, los hijos y el hogar; que tienen una postura activa, eligiendo su vida y sus opciones, perseverando en sus deseos y aspiraciones más allá de las dificultades que han de afrontar (en buena parte por su condición de mujeres), denunciando abusos (recordemos el «Me too»), destacando en sus áreas profesionales, etcétera.


Es posible que el repunte del machismo tenga que ver con ello, y sea un reflejo de la desesperación y la angustia de algunos, que ven desaparecer el poder y los privilegios de los que antes se «beneficiaban». Pongo esta última palabra entre comillas porque muchos hombres se encuentran tan limitados y encorsetados como las mujeres en sus roles de género… Pero esto intentaremos abordarlo en otro momento.


Una pregunta certera


Volviendo a la colección «Petita i Gran», me gustaría reflexionar sobre los comentarios que uno de estos libros suscitó en una niña de siete años que lo estaba leyendo en voz alta en compañía de sus abuelos. Se trata del dedicado a Anne Frank. Cuando llega el momento en que los nazis descubren el escondrijo de la familia Frank, los detienen y se los llevan a un campo de exterminio, la niña, refiriéndose a los nazis, dijo más o menos: «¿Pero cómo es que hacen esto?», «¿Por qué no se rebelan estas personas?».


Esta es una pregunta de calado, a la que no es fácil responder. ¿Por qué nos sometemos a órdenes injustas o nos adherimos a causas que atentan contra nuestros verdaderos intereses? Étienne de La Boétie, filósofo francés del siglo XVI, intentó dar cuenta de ello en su obra Discurso sobre la sumisión voluntaria. Muchos otros pensadores, entre ellos, obviamente, Sigmund Freud, han intentado explorar este tema: los diversos tipos de líderes, el trasfondo emocional y sociológico del funcionamiento de las masas, el fanatismo, etcétera. Un tema muy complejo y para el que no hay respuestas concluyentes o definitivas, y respecto al cual el momento en que vivimos ofrece un amplísimo abanico. En cualquier caso, es importante hacerse la pregunta.


Como conclusión, los libros de los que hablaba no sólo muestran diversos tipos de mujeres (otras mujeres son posibles) y permiten reflexionar sobre este tema, sino que también, aun manteniendo un tono y un nivel perfectamente comprensibles para un público infantil (yo diría que a partir de los seis-siete años), abren su mente a temas muy amplios, a preguntas importantes, sin simplificar las realidades que describen.


Y aún hay quien duda de la utilidad de los libros…

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