​Trabajos productivos, renta básica y el futuro de la globalización

Joaquín Solana
Profesor del Departamento de Empresa y Economía de la Universitat Abat Oliba CEU

Explicar cuestiones complejas de forma clara es un reto, en especial cuando falta tiempo para el análisis, pero no podemos esperar, necesitamos conocer opiniones, enfoques y metodologías para entender el entorno.


Facilitar esas explicaciones es una de las actividades de Lynn Parramore. En relación a la crisis generada por el Covid-19, la escritora publica un artículo en la web de una organización que tiene como finalidad explorar nuevos enfoques en economía, se trata del Institute for New Economic Thinking  (INET), una organización que contribuye al debate y al análisis con solvencia académica, pero ofreciendo enfoques que pretenden ser más transversales y no tanto acotados por la ortodoxia académica en economía.


Realización de recogidas de muestras desde el coche para detectar casos de coronavirus, (Covid-19), en el Hospital Militar de Sevilla, (Andalucía, España), a 23 de marzo del 2020.



Parramore es una autora que también trata de innovar, al trabajar ámbitos entre disciplinas, traza vínculos entre áreas que parecen distantes. Define su función con la frase: “trasladar investigación en narrativas que sean populares, tender puentes entre las humanidades y la economía”.


En un artículo reciente, tituladoTop Economist: Instead of Basic Income, Let’s Keep People Working Productively During the Crisis, Lynn Parramorese acerca a la discusión sobre la conveniencia o no de establecer una renta básica, para combatir los efectos económicos de la pandemia.


La valoración de alternativas diferentes viene marcada por los anuncios de gobiernos de diferentes países en el sentido de ofrecer ayudas que compensen salarios, pero con la condición de que los trabajadores sigan en plantilla. Se trata de mantener a las empresas con capacidad de retomar el crecimiento para cuando se consiga dominar la pandemia tras las medidas de confinamiento y distancia.Todo ello con la expectativa de que la crisis y la recuperación siguiente, quede representada en un gráfico que adopte la forma de “V”.Esa es la base de muchas de las medidas de los gobiernos.


Como consecuencia de dichas medidas en proceso de aplicación, destinadas a “parar el golpe” manteniendo a las empresas con su capacidad productiva, toma una mayor actualidad, aunque sea otra cosa, el debate sobre la conveniencia o no de establecer una renta básica para evitar la exclusión social.


El diario Independent dedicaba un espacio el pasado 18 de marzo a la propuesta del denominado “Grupo de los 500” que reúne a académicos, profesionales y analistas de diferentes países, en el sentido de aplicar la “Universal Basic Income” (UBI) por causa del impacto del coronavirus.

Parramore ha contrastado esta idea con el economista William Lazonick, profesor de la Universidad de Massachusetts Lowell, quien opina que implantar una renta básica plantea problemas de orden práctico, aunque considera que deben ofrecerse soluciones urgentes para que no se desmantelen los sistemas productivos.


En cualquier caso, Lazonick defiende que lo importante es mantener a la mayor cantidad de gente posible con capacidad de trabajar y de producir y que no pasen a engrosar las listas de desempleo.


El premio Nobel de economía, Joseph Stiglitz y el Dean emérito de la Columbia Business School, Glenn Hubbard, defienden que las ayudas que puedan ofrecerse desde los gobiernos, no alejen a las personas de sus puestos de trabajo, de tal forma que no se destruya tejido productivo (Hubbard, Stiglitz, 2020).


Para Lazonick, entrevistado por Parramore, es de gran importancia implantar y mantener el aprendizaje constante, a lo largo de toda la vida: “lifelonglearning”. De esta forma las posibilidades de adaptación son mucho más elevadas, ante disrupciones de tecnología o disrupciones macroeconómicas como la que genera el Covid-19, una variable exógena, solamente previsible en base a escenarios de riesgo que las empresas y la sociedad conseguirá superar, tras una situación para la que no parece haber herramientas seguras.


Stiglitz y Hubbard (2020) también están de acuerdo en que la situación producida por la pandemia no cuestiona la globalización de los mercados, pero sí que introduce la necesidad de que las empresas cuando desarrollen sus cadenas de suministro, incorporen en su organización factores de riesgo que hoy no se tienen en cuenta.



Referencias:


Hubbard, G.; Parramore, L. (2020) Impact of COVID-19 on the Economy. New York. Columbia Business School. (https://youtu.be/Hlcr_zVGMfs)


Parramore, L. (2020) Top Economist: Instead of Basic Income, Let´s Keep People Working Productively During the Crisis. Institute of New Economic Thinking (March 25, 2020)




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